La primera jornada del Mad Cool, lo de Rosalía el miércoles era sólo una Welcome Party, transcurrió sin ningún problema. El año pasado 80.000 personas abarrotaban el recinto la jornada del jueves para ver a Pearl Jam mientras que este año Bon Iver sólo concregaba a 50.000.

El aumento de personal en las barras, la reducción de público y el que haya un escenario menos han convertido el Mad Cool en una experiencia sin incidentes y muy disfrutable. Incluso ayer funcionaban los móviles y podíamos subir historias a Instagram, tuitear sobre los conciertos o mandar WhatsApps a nuestros amigos para quedar con ellos sin perdernos, todo cosas impensables en anteriores ediciones.

Pero la realidad es que han vendido bastante menos abonos que el año pasado quizás porque el cartel, de una calidad altísima, no tenía tanto tirón o quizás porque los problemas de años anteriores han hecho que menos gente quiera venir.

Ayer Bon Iver era el cabeza de cartel y ofreció un concierto intenso, musicalmente artificioso y con momentos brillantes pero que no conectó para nada con el público. El que realmente triunfó fue Iggy Pop que a sus 72 años sigue lleno de energía. El viejo rockero puso en pie a todo el mundo con clásicos atemporales como "I Wanna Be Your Dog", "The Passenger", "Lust For Life" y "No Fun".

En una noche para nostálgicos la gente coreo "Wonderwall" y "Don't Look Back In Anger" de Oasis en el concierto de Noel Gallagher, saltó como posesa en el concierto de The Hives como si fuese el 2000 o bailaron al ritmo de "Hey Boy, Hey Girl" de Chemical Brothers como si fueran los noventa.

Los famosos solapes hicieron que me perdiera a Vampire Weekend por ir a saltar como loco con The Hives pero por suerte elegí ver a Iggy Pop y no me toco ver a Lauryn Hill cantando sólo 45 minutos de los 85 que se supone que debía durar su concierto.

Esperemos que hoy continué la buena música, la falta de incidencias y el buen rollo para que Madrid pueda seguir teniendo Mad Cool por muchos años.