Corría el año 1981. El videoclip de la banda británica de synth-pop The Buggles veía la luz de la mano del que, a la postre, se convertiría en el éxito más memorable de su carrera, ‘Video Killed the Radio Star’. Y lo hacía a lo grande, con el honor de ser el primero en emitirse en una cadena televisiva, la MTV, que en los años siguientes jugaría un papel clave para entender la historia reciente de la música popular.

En contra de lo que vaticinaban The Buggles, los videoclips como herramienta de promoción para las bandas no eclipsó a la radio, pero sí cambio radicalmente las reglas de la industria. La década de los 80 se convertiría, de hecho, en una especie de edad de oro para los grandes realizadores, que se pusieron a las órdenes de los artistas superventas.

Michael Jackson, Madonna, Duran Duran o A-ha pusieron a algunos de sus éxitos imágenes e historias que permanecen grabadas a fuego en la memoria colectiva. Auténticas obras de arte en formato audiovisual que contribuyeron de manera decisiva a elevar su popularidad a cotas estratosféricas.

En realidad, la historia del videoclip se remonta años atrás, a los tiempos de la explosión del rock and roll. ‘Jailhouse Rock’ (1957), de Elvis Presley, está considerado el primer videoclip de la historia. Tras él, en 1967, llegaron los vídeos conceptuales de los Beatles de temas como ‘Paperback Writer’ o ‘Strawberry Fields forever’. Y más tarde, ya en los 70, Queen lanzó el videoclip de ‘Bohemian Rhapsody’, el primero de la historia en contener efectos especiales y una referencia para todos los que vinieron detrás.

Pero, ¿qué importancia tiene hoy, en pleno siglo XXI, el videoclip como herramienta de promoción para un artista o sello discográfico? ¿Hasta qué punto es clave hacer un buen vídeo en el siempre difícil camino al éxito de una banda o artista, sea cual sea su género musical?

José Ramón del Río, director creativo de Universal Music Spain, se muestra convencido de que un buen videoclip sigue siendo, a día de hoy, fundamental. “El videoclip surgió como una herramienta de marketing necesaria para amplificar el impacto de una canción, y eso no ha cambiado”, apunta.

“Es una forma efectiva de impactar a un mayor número de consumidores y obtener mayor reconocimiento y difusión. Además, los videoclips ayudan a fijar la imagen de su intérprete generando un aura de fantasía, misticismo y glamour, necesarios para destacar entre tanta oferta musical”, opina.

“No sé si el videoclip es hoy en día una herramienta indispensable, pero sí muy importante”, opina Jordi Meya, director de la revista musical Rockzone. “Si se hace bien, siempre es un punto a favor. Por otro lado, y más allá de su utilidad comercial también, puede ser un vehículo de expresión artística muy interesante”.

Pablo Camuñas, que ha trabajado como manager de algunos de los artistas más importantes del panorama español, recuerda la importancia de “elegir un buen single” para el videoclip a modo de carta de presentación.

“Ante la dificultad de sonar en la radio, el vídeo ayuda en la presentación del artista y sus canciones”, asegura. “Es una manera de presentar al grupo a un público potencialmente masivo”.

En opinión de Jordi Meya, la generalización de Internet trajo consigo el declive del videoclip tal y como se había conocido en los 80 y 90. Sin embargo, “ahora que todo se ha asentado, un videoclip ya no es sólo un ‘anuncio’ para una canción, sino que también puede ser una fuente de ingresos. La monetización de los vídeos ha animado a que muchos artistas o sellos lo vuelvan a ver como una prioridad”, apunta.

Para Camuñas, los nuevos tiempos son una oportunidad. “Hoy en día, un vídeo se puede mover con facilidad gracias a Internet y fuera de los canales tradicionales como MTV o Sol Música, que también importan pero menos, ya que la audiencia es inferior a la que se maneja en redes sociales, Youtube o Vevo”.

“Aunque aún quedan canales de televisión musicales, ya no marcan tendencia”, explica José Ramón del Río. “Todo ocurre en Internet y en el móvil. Estamos en la era del streaming, tanto de las canciones como de los vídeos.

“Eso genera unos nuevos ingresos que no se tenían en la etapa del consumo televisivo. Es por eso que muchas agencias de comunicación y de marketing aseguran que los videoclips viven una nueva edad de oro. Por delante queda un mundo por explorar con el desarrollo de nuevas tecnologías, el 360, 3D y VR. Estoy convencido que los videoclips del futuro ofrecerán una nueva y apasionante experiencia para el consumidor”, vaticina.

La realidad es que muchos oyentes, especialmente los más jóvenes, escuchan la música exclusivamente a través de Youtube, lo que otorga a los vídeos una importancia extra. Jordi puntualiza: “Efectivamente, mucha gente ‘escucha’ Youtube, no ‘mira’ Youtube, así que la importancia es relativa”.

¿Es, pues, relativa la calidad que ha de tener un vídeo para acumular visitas? “Habría que saber de qué hablamos cuando hablamos de calidad”, reflexiona el director de Rockzone. “¿Una buena fotografía? ¿Una buena historia? ¿Una buena localización? Seguramente lo que más importa es que sea llamativo, que tenga una idea original y contenga algo que lo haga viral”, apunta.

Pablo Camuñas coincide en este último punto. “Lo más importante es el impacto que consigues con el guión y las imágenes, por encima de la calidad técnica, que actualmente se valora menos”, asevera. “Por eso es importante buscar un buen realizador, original, profesional y que consiga transmitir el mensaje y el ritmo de la canción en cuestión, así como el carácter del grupo”.

“Estamos en la era de los ‘content generator’ y de las autoediciones”, asegura José Ramón del Río. “Hay muchos jóvenes artistas que están llenando los canales de Youtube con contenido propio, creado con muy pocos medios. Entre esos contenidos destacan los videoclips. Algunos, incluso, con la suficiente calidad creativa para generar un buen ‘engagament’ y muchas visitas como para ser descubiertos por consumidores, agencias, managers, marcas y compañías discográficas. Las nuevas tecnologías y las plataformas digitales facilitan mucho estos procesos, y las redes sociales hacen el resto, acompañadas de una buena estrategia”.

Del mismo modo, Jordi Meya se muestra convencido de que se puede hacer un gran vídeo con pocos medios. “Lo más importante es tener una buena idea que llame la atención. Otra cosa es que, como en tantos sectores, todo se ha precarizado y seguramente el equipo que rueda un videoclip no obtiene la remuneración que sería justa. Por desgracia, el voluntarismo impera”, lamenta.

¿Un consejo para quien se enfrenta al rodaje de su primer videoclip? “Sobre todo, que tengan una buena idea”, opina Meya. “Y que sea coherente tanto con la canción como con la estética o mensaje del grupo. También aconsejaría no intentar imitar a vídeos con grandes presupuestos, porque siempre vas a salir perdiendo. Lo más importante es que no produzca vergüenza ajena”.

Por su parte, Camuñas recomienda “hacerlo sin demasiadas pretensiones. E intentar conseguir que esa canción llegue al público objetivo de forma clara y contundente. No se debe pretender gustar a todo el mundo, pero sí intentar que hable del vídeo, cuanto más mejor”.

El consejo de José Ramón del Río es igualmente contundente: “Que tenga muy claro lo que quiere hacer”, recomienda. “Que se rodee de gente positiva que le sume buenas ideas que le sumen valor. Pero sobre todo, que sea el motor creativo de su carrera, que entienda que ahora, más nunca, tiene la oportunidad de presentarse y darse a conocer a los consumidores de todo el planeta en el momento que suba su video a su canal de Youtube”.