Isabella Nicola es una niña que vive en el Condado de Fairfax, en Virginia. Nació sin el antebrazo de su extremidad izquierda pero, hasta hoy, no ha habido ningún reto que no haya conseguido.

Hace poco, y dada la gran creatividad de la que la pequeña hace gala, decidió que quería aprender a tocar el violín. Varios estudiantes de la Universidad George Mason decidieron hacer realidad el sueño de Isabella, por lo que se pusieron manos a la obra para fabricarle un brazo protésico gracias a una impresora 3D.

El alucinante resultado es esta prótesis de color rosa que, mediante el engranaje de varias piezas, ha logrado que la niña pueda disfrutar de la articulación suficiente para manejar el instrumento.

Su violín ha sido adaptado para que sean sus dedos los que puedan tocar las notas, puesto que normalmente este instrumento se practica en la posición inversa.

Ahora, Isabella ya habla de convertirse en un músico profesional, y no descarta probar con un nuevo instrumento. Desde luego, no hay nada que la ambición y la constancia de esta pequeña de tan solo 10 años no pueda conseguir. ¿La has visto tocar?