Vivir de la música en España es complicado y más todavía es hacerlo de forma independiente y autogestionada. Tras casi 30 años en la música dando vueltas por escenarios de medio mundo la cantante, compositora, músico, escritora y productora Amparo Sánchez decidió montar su propio sello musical y estudio de grabación Mamita Records.

Ayer celebraba el segundo aniversario de esta andadura y lo hacía llenando la Joy Eslava rodeada de amigos. Un triple concierto en el que disfrutamos del joven rapero Yonse, de los ritmos urbanos de la Queenky Potras y de la fiesta mestiza de Amparanoia todo ello regado de interesantes colaboraciones.

La noche la abrió el rapero onubense Yonse que presentaba las canciones de su primer disco "Tormenta herida", producido por Mamita Records, acompañado de Pepe Carmona a la guitarra.

Después fue el momento de escuchar reggaeton mezclado con sonidos urbanos a cargo de Queenky Potras, un proyecto que junta a Amparo Sánchez, Marinah y Suzzana. Un trío dispuesto a hacernos mover el esqueleto "Hemos llegado para poner a mil la pista, somos bailaras, somos ecofeministas".

El plato fuerte de la noche fue el concierto de Amparanoia con un repaso a las canciones más grandes de su carrera y que me he pasado años bailando. "Buen Rrollito", "Somos viento" junto a Jairo Zavala, "In The night" junto a Victor Iniesta y "La fiesta" junto a Vesko Kountchev y "Qué te den".

Un auténtico fiestón de mestizaje en el que se mezclaban rumba, rock, música balcánica y ritmos latinos. El resultado es mucho buen rollo, el público sin parar de bailar y un viaje de vuelta a cuando tenía 20 años.

Además para cerrar Amparo tuvo un gesto muy bonito y en lugar de tocar canciones suyas en los bises invitó a Yonse al escenario para que tocará dos de sus canciones cuando la sala estaba llena. El broche lo pusieron todos los músicos sobre el escenario cantando una versión llena de improvisaciones de "Ella baila bembé".

Ojala sigan existiendo iniciativas como la de Mamita Records apoyando la música desde la verdad y ojalá sigan existiendo conciertos fiesteros llenos de color como el de Amparanoia de ayer.