Es un número musical de contorsionismo extremo de las hermanas Ross

Es un número musical de contorsionismo extremo de las hermanas Ross

Este musical de los años 40 se hace viral por su parecido con el baile de la niña de El Exorcista

El vídeo musical de los años 40 ‘Solid Potato Salad’ se ha hecho célebre en redes gracias a la extraña actuación de contorsionismo y baile de las hermanas Ross, tres olvidadas malabaristas entre los 14 y 18 años que brillaron en una colorida película de MGM para ser olvidadas hasta que el mundo de los virales las ha convertido en superestrellas de forma póstuma.

El vídeo musical de los años 40 ‘Solid Potato Salad’ se ha hecho célebre en redes
El vídeo musical de los años 40 ‘Solid Potato Salad’ se ha hecho célebre en redes | Remitido

JORGE LOSER | @loserjorge | Madrid | Actualizado el 31/07/2018 a las 20:28 horas

Una de las recompensas más gratificantes que nos da el acceso a YouTube es la recuperación de vídeos de otra época que de otra forma no encontraríamos en la televisión, cada vez más reticente a programar películas de antes del año 2000.

No solo estamos perdiendo grandes clásicos del cine que antes eran míticos y muy conocidos, sino que algunas de las películas que tuvieron éxito en su día ahora no son completas desconocidas. Por ello, cuando aparece un vídeo como ‘Solid Potato Salad’ tiene altas posibilidades de convertirse en viral.

El vídeo muestra una actuación, con un aire encantador y muy colorido, con tres chicas en un granero cantando la canción que da título al vídeo, ‘Solid Potato Salad’, o lo que es algo parecido a ‘una buena ensalada de patata’. Un tema con una letra que no parece tener mucho sentido, o al menos no mucho sentido en el contexto de la película o la escena.

Pero lo sorprendente llega cuando termina la canción y las tres chicas comienzan a hacer su número de baile. En realidad, era muy habitual que cada artista hiciera su danza acorde a su estilo y habilidades, pero lo que no era común era ver un auténtico espectáculo de contorsionismo extremo.

Imagina que estás viendo esto en 1944, el año del estreno de la película y de repente, tras acabar de cantar, sin previo aviso, las tres chicas se ponen a retorcerse de forma inhumana con caras divertidas, al más puro estilo dibujo animado. Podrías pensar que te han echado droga en las palomitas de maíz o la bebida, incluso asustarte un poco.

Una experiencia lisergica acentuada por los colores puros del sistema technicolor. Y es que, algunas de las cosas que hacen estos chicles humanos parecen físicamente imposibles por la torsión y la fuerza que deben de tener. Además, tampoco se puede ver ningún cable y de aquella no había CGI. Quizá a veces se note un poco algún fragmento donde puede que se hubiera invertido la película, pero aparte de eso todo está en frente de la cámara.

Pero el espectáculo llega a ser sobrecogedor, especialmente cuando una es capaz de doblarse para morder una manzana al revés. Cuando entre ellas forman una masa humana de nueva carne y piernas nos da la impresión de estar viendo una especie de precuela de ‘El ciempiés humano’. Y todo poniendo caritas de ingenuidad propias de las pin-ups de la época.

 

Otro detalle que despista es que a ese trío de actrices no se las volvería en ningún musical, lo cual hace que el momento fuera un espejismo en el contexto de la historia del cine. Lo más parecido a ello son las contorsiones de películas de terror como ‘Garras humanas’ o ‘Freaks: la parada de los monstruos’, del director Todo Browning, que solía ambientar sus películas de amores locos y tragedia horrible en circos ambulantes llenos de fenómenos humanos, gente mutilada o con enfermedades que era mostrada para el entretenimiento de unos cuantos.

Por supuesto, las chicas no eran seres precisamente deformes, pero es su encanto inocente y vivaz lo que hace que su show sea incluso algo perturbador, además con esa música repetitiva y anacrónica que da una textura aún más involuntariamente siniestra.

Las tres protagonistas eran las hermanas Ross: Aggie, Maggie y Elmira que, por alguna razón, no usaron sus nombres reales de Vicki, Dixie y Betsy Ross. Las tres llegaron a la película tras brillar en algunas actuaciones en vivo.

El musical era una producción de MGM llamado ‘Broadway Rythym’ aunque la actuación se hizo popular entre algunos fans del género gracias los recopilatorios de los 90 ‘That's Entertainment!’ en los que era muy habitual ver a conjuntos menos espectaculares, como las hermanas Andrew. Lo cierto es que la historia de estas tres hermanas es un poco triste.

Las tres vivían en una caravana cerca de Nueva York con sus padres, que eran granjeros muy pobres del oeste de Texas. Cuando las tormentas de polvo los expulsaron de su tierra, el Sr. Ross comenzó a trabajar en los campos petroleros de Texas y México, mientras que las acrobacias de las chicas iban siendo lo suficientemente buenas como para actuar en ferias del condado y cosas por el estilo. Finalmente, llegaron a ser lo suficientemente buenas como para aparecer en los cines de todo el país, por lo que con el dinero compraron la caravana.

En 1942 tuvieron su gran oportunidad, pidiéndoles unirse al elenco de ‘Count Me In’, un musical protagonizado por Charles Butterworth en Broadway. Por las noches, las chicas aparecían en un espectáculo de Nueva York mientras vivían en un remolque aparcado en Bergen Boulevard. No les daba para más. Tras la oportunidad del musical tuvieron más fama, con reseñas y críticas en los periódicos de Nueva York ensalzando su actuación.

Tras ese éxito pudieron hacer giras por Inglaterra, pero su carrera se truncó en cuanto empezaron a casarse. El destino de cada una tiene diferentes suertes. Betsy se casó con un bailarín alcohólico que la maltrató de forma continuada, tras separarse continuó su vida como asistente de producción falleciendo en los 90. Vicky hizo algunas actuaciones y no tuvo aparentes problemas, pero Dixie tuvo una vida algo más turbia, casándose con el artista inglés Dickie Henderson para morir diez años más tarde, en su aniversario de boda, por sobredosis de barbitúricos a los 33 años, de forma probablemente voluntaria.

Hoy en día este pequeño clip es todo lo que se recuerda de la película y setenta y tres años más o menos después del estreno la actuación de las hermanas Ross ha sido vista por millones en Youtube, por mucha más gente que en su lanzamiento original en 1944.

Sin embargo, el estreno de películas como ‘El Exorcista’ en las que las contorsiones tan salvajes se asociaban con la posesión diabólica, le dan un nuevo aire de extrañeza que sumado al planteamiento involuntariamente casi burlesque que tiene la pieza, hace que su visión emane una extraña mezcla de sorpresa por lo inesperado, fascinación, temor y erotismo que seguramente John Waters adore. Desde luego no son cosas que veamos en las películas que se estrenan hoy en las multisalas.

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