EL FENÓMENO DEL SHIPPING

EL FENÓMENO DEL SHIPPING

Así fue cómo Kirk y Spock, de Star Trek, se convirtieron en iconos gais

La influencia de Star Trek en la creación de ficciones de los fans (lo que se conoce como fanfics) y en la cultura gay es uno de los episodios más fascinantes de la cultura pop. ¿Sabes que el capitán Kirk y Spock fueron iconos gais en los años 70, cuando ni siquiera había personajes LGTB+ en televisión? Esta es su historia.

Kirk y Spock
Kirk y Spock | Paramount
VÍCTOR M. GONZÁLEZ
 Madrid | 12/04/2019

Shipping, derivado de relationship (relación): dícese del fenómeno que surge cuando los fans de dos personajes de ficción, ya sea del cine, de la televisión o de la literatura, fantasean con un romance entre ambos, y que da lugar a una gran movilización de sus seguidores e incluso a relatos independientes en los que ese amor se consuma de una forma u otra.

Si eres amante de las series de televisión, seguro que no necesitabas que te explicáramos el término. Pero no todos están tan puestos como tú. Ahora las cartas están sobre la mesa.

Si estás en el otro lado y el palabro te pilla de nuevas, te vamos a poner algunos ejemplos. Ross y Rachel fueron el ship oficial de Friends hasta que el idilio se consumó. También Mulder y Scully de Expediente X, uno de los más famosos. Incluso Kirk y Spock, en Star Trek, uno de los originales y más inesperados.

El shipping es uno de los actos más liberadores y reivindicativos de la cultura pop y se da sobre todo en la fantasía y la ciencia ficción porque son terrenos abonados para la imaginación. No lo debemos confundir, importante, con la tensión sexual no resuelta, pero a veces coinciden (los casos de Friends y Expediente X).

Si la ficción acaba incorporando el ship (o shippeo), entra en lo que se conoce como canon. Es oficial. Kate y Sawyer en Perdidos. Bones y Brenan en Bones. Pero hay grandes ships que no responden a ninguna pista creativa por parte de los guionistas. Simplemente es un deseo de los fans, que luego hacen efectivo ese romance en sus historias propias, los fanfics.

Los primeros ships fueron una muestra de libertad más importante de lo que piensas, simbólicamente: los seguidores pasan de los relatos germinales y los hacen suyos.

Ética y estética del shipping

Mucho más liberadores y reivindicativos es el shipping de carácter LGTB+. ¿Qué quiere decir esto? Que los fans fantasean con un romance gay, lésbico, bisexual, a partir de una amistad en personas del mismo género en los límites acotados de la ficción original.

Puede sorprenderte saber que hay fanfics en los que Harry Potter y Draco Malfoy tienen relaciones sexuales; así mismo sucede con la mítica serie Sobrenatural, aunque este caso es algo más extremo, ya que Sam y Dean Winchester son hermanos. Uno de los últimos ejemplos que ha calado con fuerza en el imaginario es el de la serie Érase una vez: el romance recae en Emma y Regina, primero enemigas y luego aliadas a la fuerza.

¿Por qué el shipping LGTB+ es tan importante? Porque aún hay pocos referentes LGTB+ en la cultura. Si los guionistas no los crean, lo hacen los fans.

Lo que tal vez no sepas es que uno de los primeros ships de los que se tiene constancia es gay, y pertenece a una saga famosísima de ciencia ficción, Star Trek, que nació en forma de serie en 1966, y que ha tenido otras entregas, televisivas o cinematográficas, hasta hoy.

¿Quiénes son los protagonistas? Pues sus protagonistas, vaya: el capitán Kirk y Spock, a quienes dieron vida William Shatner y Leonard Nimoy primero y hace no tanto Chris Pine y Zachary Quinto.

Es un capítulo precioso de la cultura pop que recuerda la periodista Irati Jiménez en el libro SCI-FEM. Variaciones feministas sobre teleseries de ciencia ficción (Txalaparta). Lo cierto es que la huella reivindicativa asociada a Star Trek no se limita a este shipping gay: en el episodio Los hijastros de Platón, de 1968, se incluye uno de los primeros besos interraciales de la cultura americana.

Star Trek y la cultura gay

Pero, ¿cuándo y dónde nace exactamente el shipping gay de Star Trek? Según narra Jiménez, sucede en la primera película de Star Trek producida tras la cancelación de la serie original, en los 70, en una escena en la que Spock yace malherido, y al recuperar la conciencia, mira con intensidad a Kirk.

Es un momento de comunión entre hombres no tan habitual en la ficción ni siquiera hoy en día, y los fans de la saga lo tomaron como premisa para sus fanfics queer, los primeros de la historia, y para enarbolarla como una particular bandera LGTB+.

Se inauguró así el subgénero conocido entre los expertos como slash, utilizado para enmarcar historias de fans que convertían a personajes heterosexuales entre homosexuales. Está tan asociado a Star Trek que se llama así porque slash significa barra, la que separaba el popular binomio Kirk / Spock.

Jiménez recoge además el primer texto de fanfic gay sobre Star Trek, Un fragmento de nuestro tiempo, de 1974, y su autora es Diane Marchant, que repartía fotocopias de su relato entre los asistentes de los eventos en torno a la serie.

“El otro sonrió y volvió a tocarle con manos expertas, primero sobre la superficie y después entre las piernas, abriéndolas sin esfuerzo. Sus cuidadosas palmas acunaron un área muy sensible que acababa de ser descubierta. La misma que, de pronto, estaba siendo acariciada y besada a lametones”.

Si hoy las reimaginaciones sexuales de personajes como Potter y Malfoy o los hermanos Winchester sonrojan a muchos, imaginaos esto en su momento. Pero es la demostración perfecta de la influencia que Star Trek y Kirk y Spock tuvieron entre el fenómeno fandom en general, y en la cultura gay en particular.

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