Con esa idea este año se ha abierto la puerta a más de 800 nuevos miembros con una iniciativa que pretende renovar completamente la Academia de cine de Hollywood, aunque se trate de un trabajo a medio y largo plazo.

En 2015 había solo un 8% de miembros afrodescendientes, y gracias a esta invitación ahora este porcentaje supone el 16%. Sobre la incorporación de mujeres, este año, se ha buscado además la paridad, y un 50% de estos 842 miembros admitidos son del género femenino. En 2015 el total de mujeres ascendía al 25% y ahora, gracias a esta medida, supone un 32%.

Todo esto tiene importancia, aunque no es capital. El cine es un arte ideológico, lo que cuenta son historias, que contienen ideas, formas de entender la vida y de normalizar o sorprender.

Por esa razón, el género y la raza son relevantes, pero también lo es qué tipo de cine realizan las personas que están seleccionadas, y cual es su punto de vista sobre la creación.

En este sentido los profesionales que han sido admitidos este año destacan sobre todo en las categorías de directores de casting, diseñadores de vestuario, director y documentalistas. Lo cual puede parecer un matiz superfluo pero es muy importante, pues quien realiza la selección de casting, quien dirige o quien cuenta historias (sociales) son algunos de los cargos más relevantes a la hora de imprimir un matiz social y humano a la nueva cara de la Academia.

Entre los españoles invitados en esta edición está Juan Diego Botto, que ha tenido un papel muy relevante en varias series al otro lado del charco, Irene Escolar, Rodrigo Sorogoyen y María del Puy Alvarado.

Cómo funcionan las academias de cine

La Academia de cine española y la norteamericana funcionan sobre esto de forma similar. Solo puedes ser académico si has ganado un premio o has sido nominado, o si pagas un cuota anual lo suficientemente cara para que no entre cualquiera y lo suficientemente barata para que, si de verdad le vas a sacar partido, entres.

Pero el problema es que, se suele pensar que aun los miembros de la academias son muy uniformes. Quien vota tanto en España como en EE.UU. son hombres, blancos, heterosexuales. Es decir, que los ejemplos de qué es buen cine y qué no lo es, están en manos de una corriente hegemónica clásica y muy ortodoxa.

La forma que tiene la Academia de Hollywood de luchar contra este criterio tan uniforme es invitar a personas de todo el planeta a formar parte de su “club”, para ampliar sus horizontes y añadir una nueva mirada que sume diversidad.