La mujer sufre un cuadro severo de tricotilomanía, un desorden mental que consiste en arrancarse el cabello.

Y en su caso, también de comérselo, lo que se denomina tricofagia. Al ingresar en el hospital, la mujer sufría náuseas y vómitos.

También presentaba un abdomen extremadamente inflamado. Tras dejar de comer, había sufrido una drástica pérdida de peso en pocas semanas.

Los cirujanos extrajeron de su tracto digestivo la inmensa bola de pelo junto a una pequeña cola que se arrastraba hacia sus intestinos.

También una segunda bola de cuatro centímetros. La tricofagia es un desorden poco habitual, aunque la tricotilomanía se da con más frecuencia en cuadros relacionados con la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo.

Las consecuencias de la tricofagia se recogen en el llamado síndrome de Rapunzel.

El nombre proviene del personaje de cuento creado por los hermanos Grimm, la princesa que dejaba crecer su cabello para que trepara por él un caballero hasta lo alto de la torre en la que vivía.

Después de la operación, y tras pasar seis días en observación, la mujer fue dada de alta bajo la recomendación de seguir tratamiento psiquiátrico.