Quienes usaban internet hacia el año 2000 eran un poco nerds. Todavía su uso no estaba extendido. “Internet” le empezaba a sonar a todo el mundo, pero la mayoría no sabía exactamente qué era ni se imaginaba pudiendo acceder con su móvil algún día (en el futuro) y haciendo las cosas que hacemos años.

Cuando decías que tenías internet en casa la gente pensaba que eras informático o que formabas parte de un experimento de la NASA. No era lo común, y sin embargo fardar de tener internet no servía para impresionar y ligar en el mundo real. No, cada uno liga con los de su especie, e Internet era un coto privado de raritos.

Ciudad Futura, la primera red social española

Cuando no existía Facebook, en 1998 tres españoles montaron una red social sin saber lo que acabarían siendo Facebook y Twitter. Jaime Martín-Oar, Álvaro Polo y Raquel Ventero fueron los emprendedores que crearon una especie de mundo virtual: Ciudad Futura. Ellos les pagaban a la gente por subir sus historias. Y se abrió una especie de buscador de personas, para hacer amigos.

Empezó la historia del ligue por internet, ponías tu provincia, edad, sexo y gustos… y te salían sugerencias de personas. Como cuando ahora buscas personas en Facebook, aunque sin foto, porque tardaban mucho en subirse. Pero si vivías en Palencia, probablemente siempre te salían las mismas personas, aún no había gente suficiente con conexión a internet en provincias pequeñas.

La única forma de contactar con las personas era por email, no existían mensajes dentro de la aplicación, y mucho menos te llegaban al móvil, porque internet solo se veía en el trabajo, la universidad, y si tenías suerte: en casa y a partir de las seis de la tarde (que era más barato porque había tarifa plana).

IRC Hispano, el súper chat

Había una aplicación (para el ordenador) que convertía tu pantalla en una centralita de whatsapp, pero sin teléfono. Se llamaba IRC porque era un protocolo internacional, en todo el mundo había redes distintas para que los desconocidos se conocieran “a lo loco”. Era el típico chat, pero utilizando los servidores de universidades, proveedores de internet y fundaciones.

En España la red “Hispano” creció enormemente y se convirtió en el centro neurálgico de ligue digital del país.

Había canales de charla, para las distintas ciudades, profesiones y edades. Era muy fácil de usar, pero no había imágenes. No podías ver el avatar de nadie. La única forma de demostrar tu personalidad era tu nick y una frase de descripción. A la gente que pasaba muchas horas en la red y que conseguía cierta amistad de los administradores les concedían una @ delante del hombre en los canales, eso quería decir que podían echar del grupo a quienes no les gustara. Eran “ops”, operadores, o moderadores.

Y sí, todo esto servía para ligar. Las conversaciones hasta altas horas de la madrugada mirando una pantalla negra con letras blancas habían llegado a España. Empezaron a surgir parejas de gente que vivía en lugares muy extraños, gente de Lugo y Tenerife, Lleida y Granada, Tudela e Ibiza. Uniones contra-natura empezaron a fraguarse en España, y todo era por culpa de Internet.

Los talk shows de la época empezaban a sacar en la tele el fenómeno como una cosa muy rara y muy divertida. El Diario de Patricia de Antena 3 invitaba a gente que había ligado mediante el IRC pero que todavía no se conocía, y había casos de lo más curiosos. Gente a la que le daba un soponcio cuando se veía por primera vez o parejas que no veían el momento de pillar una cama.

Se puso de moda la palabra “kedada”, que significaba que varias personas de un grupo se citaban para tomar algo, cenar, ir al cine o ir a comprar cómics… En las kedadas había situaciones de risa nerviosa cuando descubrías el aspecto físico de la gente que tu habías imaginado. Gente mayor, gente muy joven, feos, guapos… antisociales, listillos. Una lotería.