LOS TERMINATOR DEL AMOR

LOS TERMINATOR DEL AMOR

El hombre del futuro se llama Henry y es un robot: es guapo y tiene un pene biónico

Puedes programar su personalidad, puede hablar, reír, cantar y contar chistes. Tras Harmony, la primera robot sexual con Inteligencia Artificial, la empresa Realbotix, en un alarde de igualdad de género, ha creado Henry, su versión masculina. Una máquina sexual, literalmente, y un romántico capaz incluso de recitar poemas.

Henry, de Realbotix
Henry, de Realbotix | Perfil de Twitter de Realbotix
PEDRO MATEO
 Madrid | 09/04/2019

Mientras escribía lo del pene biónico se ha colado en mi cerebro la secuencia de 'Abierto hasta el amanecer' en la que el especialista en efectos especiales Greg Nicotero amenazaba con una navaja a otra leyenda de los efectos especiales, Tom Savini, y éste le respondía con su pene-pistola. Un arma fálica de metal situada justo en su zona genital y que Savini desenfundaba ante el asombro de Nicotero.

En la película, el personaje de Savini se llama, como no podía ser de otra manera, Sex Machine. Sobrenombre con el que muchos suelen auto calificarse a la hora de hablar de su supuesto súperpoder sexual. Pero hay que decir que cualquiera de ellos no es sino un montón de chatarra en comparación con la, literalmente hablando, máquina sexual que es Henry, el robot que ha creado recientemente la empresa Realbotix.

Sigamos explorando el fascinante mundo de los falos robóticos, y no sólo desde lo robótico sino también desde lo simbólico. Según su creador, Matt McMullen, este androide posee un pene biónico. En una frase, podría decirse que la biónica es básicamente sustituir las piezas que componen el organismo humano por otras artificiales. Probablemente, lo primero que nos viene a la mente no son precisamente penes sino otro tipo de miembros como brazos y piernas.

La tecnología está consiguiendo diseñar y fabricar implantes que poco a poco nos acercan cada vez más y más a la idea utópica o distópica, eso depende, de que todos somos cyborgs en potencia. De hecho, no hay que irse demasiado lejos, ya hay un referente bastante conocido, Neil Harbisson, el primer cyborg reconocido oficialmente por un gobierno. Solo que él no tiene un implante fálico sino una antena en la cabeza. Pero claro, tiempo al tiempo.

Henry es un joven de 1,82, ojos verdes y six pack. Su personalidad puede configurarse a través de una app ¿Esto qué quiere decir?, pues que no sólo estamos hablando de sexo. Si estás un poco de bajón puede contarte un selección Top de chistes.

Si estás romántica o romántico puede recitarte una selección Top de poemas de amor. Si no quieres esta versión de 12.000 euros porque no puedes permitírtelo o porque no quieres el cerebro sino simplemente el cuerpo de Henry, hay una versión de 9.000 euros estrictamente sexual.

Las parejas, afortunadamente, no pueden programar a través de una app determinados comportamientos que todos hemos demandado y demandamos de vez en cuando, aunque eso no quiere decir que no lo hayamos pensado al menos un millón de veces.

En el plano sexual sucede tres cuartas partes de lo mismo, y más cuando los hombres exhibimos sin complejos nuestro Macho Alfa. Lo digo por detalles como por ejemplo, el pene regulable, ya que Henry puede variar sorprendentemente el tamaño de su miembro viril.

Aun así, tengo la ligera sospecha de que aquellas y aquellos que se compren un Henry no están buscando un Siri antropomorfo sino más bien un dildo humano. Según McMullen: “Henry puede tener un desempeño sexual sobrehumano”.

 

Estas 7 palabras resumen de manera clara y contundente el por qué de la creación de este Rocco Siffredi recargable, que a juzgar por su precio, puede que se convierta en un ejército de fuckers que terminarán sustituyéndonos, y no sólo en el plano sexual, sino también en el intelectual y emocional, me vienen a la memoria al menos 5 ó 6 personas que fácilmente podrían ser sustituidas por Henry.

A lo largo de los años, los muñecos hinchables, los juguetes sexuales o la realidad virtual nos han ido preparado para lo inminente, así que no sería descabellado que algo así pudiera llegar a suceder.

Una vez, un cuñado, en un alarde de sofisticación humorística, me dijo que Asimov tendría que haber añadido una cuarta ley a sus 3 famosas Leyes De La Robótica. Según él: “bajo ningún concepto ningún robot debería tener pene”. A esto me refería en el final del párrafo anterior.

Y ya que estamos inmersos en el Universo Cuñados, creo que un buen epílogo sería, si al principio mencionaba a Sex Machine como ejemplo de humano con pene artificial, creo que es oportuno nombrar a la versión porno de Robocop… Lo iba a escribir pero es demasiado soez, me supera. Es fácil, sólo hay que cambiar la primera vocal por la primera vocal.

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