Hace treinta o cuarenta años el asunto de la depilación no se llevaba tan a rajatabla, sobre todo si hablamos de la zona genital, pero el gusto por lo hairy no se reduce sólo a una brecha generacional. Cierto es que resulta frecuente encontrar que las personas nacidas en los setenta o antes son menos cerradas a la hora de juzgar el vello corporal, pero de igual modo aparecen mayores de cuarenta defensores de la piel de bebé y juventudes aficionadas al pelo.

“A mí me pone tanto tener pelo como verlo en otra persona, pero tengo mis gustos concretos, ¿eh?”, especifica Carmen, profesora de cuarenta y dos años, “por ejemplo, me gustan los hombres peludos sobre todo en el pecho, la barba y las piernas, siempre me pusieron mucho los hombres en pantalón corto con las piernas bien pobladas, me gusta visualmente y también lo aprecio a la hora de tocar, sobre todo la zona de los muslos. En los genitales me pasa lo mismo, lo encuentro más sexy, más atractivo, que los pelos sean largos y haya espesura. Para mí misma no me gusta dejarme el pelo largo, me gusta tener sombrita pero en la zona genital y las axilas me resulta molesto dejarlo largo.”

La etiqueta de hairy

Para Nacho, de cuarenta y cinco, la cosa siempre ha estado clara: “Desde pequeño me volvía loco la imagen de un pubis peludo y oscuro, me parece mucho más misterioso, salvaje, atractivo, el pelo tiene mucho poderío y es muy agradable al tacto, cuando empezó la moda de las vulvas totalmente rasuradas fueron malos tiempos para mí, es como que se pierde todo el encanto".

"Una de mis búsquedas más habituales en el porno era la etiqueta de hairy y ahora mismo puedes encontrar a las estrellas más famosas con pelo de vez en cuando, hace quince años eso era bastante raro. No necesito que sea mucho pelo ni muy largo, que tampoco me disgusta, me basta con que haya presencia de pelo, que no esté afeitado. No me excitan las vulvas depiladas, se pierde al magia, en parte porque me encanta cómo se comporta la humedad con el vello.”

El camino de Nacho ha tenido un final feliz: “A estas alturas llevo años casado con una mujer que coincide conmigo en gustos y además lo agradece porque ella prefiere llevarlo así, así que los dos contentos. Pero aparte de eso y por suerte, creo que la tendencia está cambiando un poco y se empieza a ver un poco más de pelo incluso en las chicas más jóvenes, o al menos en el porno lo aprecio así".

"Me parece algo positivo sobre todo porque cada uno debería poder hacer lo que quisiese, hace unos años se daba por hecho que una chica sin depilar era algo sucio y eso me molestaba, tanto pensando en mí como en ellas porque se estaba despreciando algo que no tiene nada de malo, ¡antes casi siempre era así y no pasaba nada!”.

Carmen, por el contrario, comenta la otra cara de la moneda: “Se vuelven a ver poco a poco más chicas peludas y eso me parece bien, lo que no entiendo es la tendencia a que los chicos se depilen cada vez más".

"Que cada uno haga lo que quiera, pero en parte creo que responde a una exigencia, he hablado con algunos que se sentían muy acomplejados por los pelos de la espalda y los hombros, que a mí me encantan, y se afeitaban aunque odiaban el proceso, tenían asumido que eso era algo feo sí o sí y hubo uno en concreto al que no conseguí quitárselo de la cabeza aunque le dijera que a mí me parecía precioso. Me decía que mi opinión no valía, que yo era una freak”.

Eso de freak le pareció a Carmen bastante insultante además de muy relativo. Su preferencia ni siquiera es difícil de encontrar. En la comunidad gay, por ejemplo, es un gusto muy extendido.

Pechera, barriga, barba

“La afición a los llamados osos es muuuuuy popular”, explica Jorge, de veintinueve años, “a mí particularmente me encantan y no soy el único ni por asomo, se hacen fiestas con esta temática, es una categoría estética básica, vamos. Todo el cuerpo peludo, pechera, barriga, barba, todo, vamos, cuanto más mejor. Para mí es algo sumamente atractivo, me atrae de siempre. También hay quien es fan de justo lo contrario y se hace la depilación láser desde la cara hasta los dedos de los pies, las dos cosas son muy populares, pero la belleza de oso es especialmente apreciada al menos en mi entorno.”

Las zonas peludas que más llaman la atención de Jorge son el pecho, la cara y la genital, seguidas de la espalda, la barriga y las piernas: “Lo encuentro cálido, natural, poderoso, es un tipo de virilidad que me resulta ruda y tierna al mismo tiempo. Yo no soy muy peludo pero tampoco me gusta depilarme.”

A Cristina, de veintiséis, le pasa lo mismo: “Me encantan los tíos que son como ositos. Gorditos y peludos. Son muy tiernos y agradables a la vez que su presencia puede ser muy potente. No sé, es dulce y salvaje al mismo tiempo y me gusta esa mezcla. Me gustan con barba y el torso peludo. También me fijo mucho en las piernas. Me gusta apreciar la diferencia de texturas entre ellos y yo, me pone ese contraste.”

Axilas peludas

Juanjo, de treinta y ocho, tiene una visión parecida de la belleza femenina: “En las piernas ni me fijo, pero me excita mucho una mujer con las axilas peludas, me dan ganas de meter ahí toda la cara, y con el pubis, la ingle y la vulva igual. Cuanto más espeso, mejor. A veces he estado con chicas a las que previamente les he preguntado si tenían pelo y me han dicho que sí".

"Al verlo resulta que no era casi nada y ellas lo consideraban un montón. Lo que a mí más me pone es una buena mata espesa y rizada, no sé por qué pero para mí eso es más sinónimo de la vagina, de sexualidad, que ver toda la piel despejada y el acceso totalmente abierto y directo. Encontrar pelitos cortos es más o menos fácil pero una buena mata no tanto. Alguna se lo ha dejado crecer porque sabía que me gustaba y he sido muy feliz”, finaliza.