no salirse del renglón, una letra uniforme, redondeada, clara, limpia, “letra de chica”

no salirse del renglón, una letra uniforme, redondeada, clara, limpia, “letra de chica”

Corregir la mala caligrafía de una niña es mutilar su creatividad

Hay que escribir como Dios manda. Coger bien el lápiz, no salirse del renglón, una letra uniforme, redondeada, clara, limpia, “letra de chica”, si eres niño se te permite escribir si no mal sí menos pulcro porque la pulcritud es algo de lo que solo las mujeres deben preocuparse por algo cuando la letra es incomprensible se dice que se tiene letra de médico.

Caligrafía
Caligrafía | Getty Images
Cristina Alonso
  Madrid | 11/06/2019

Como Dios manda. ¿Cuántas veces nos han dicho esta frase?, ¿Infinitas?, ¿Qué quiere decir exactamente?

En sentido literal hacer lo que te dice un hombre, sí Dios es hombre porque ¿alguien conoce a alguna mujer que pueda descansar el séptimo día?, porque ellos son los que saben cómo hacer las cosas. Ellos marcan la calidad, el bien y el mal y nosotras somos lo otro. Leer a Simone de Beauvoir que en 'El segundo sexo' ya se ponía nombre, la otredad.

En sentido figurado. No te salgas de la norma, mata la creatividad, todo igual y todas las personas iguales.

Terribles ambos sentidos. El literal por dejar fuera a más de la mitad de la población y la figurada por su carácter mutilador de capacidades.

La creatividad, la imaginación, la inventiva son esenciales para el desarrollo integral de las personas. Son la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocido, que habitualmente producen soluciones originales y según la RAE, la creatividad es la capacidad o facilidad para inventar o crear.

El patriarcado a través de la cultura machista erradica estas capacidades, las amputa de raíz, es decir, desde que nacemos, puede que antes ya que se nos atribuyen unas expectativas desde que el personal sanitario dice si se espera niño o se espera niña, y lo hace a través de los roles de género, el lenguaje y una violencia de baja intensidad constante (castigo social) o de alta intensidad puntual (agresiones) a favor de hacer volver al redil, enderezar lo torcido, hacer que vayan por el buen camino, que no se pierdan.

La escritura muestra la personalidad de las criaturas y no todas tienen la misma. Corregir la “mala” letra es mutilar partes de su personalidad. Ojo, que no estoy hablando de que escriban con faltas de ortografía ni mucho menos de una forma desordenada sin respetar las reglas gramaticales, o sí porque el surrealismo, dadaísmo y la escritura automática no habrían existido si nadie hubiera sido capaz de romper las reglas pero ese es otro tema, pero sí con diferentes caligrafías que no tiene por qué ser solo una la correcta, la redondeada, uniforme, clara y limpia.

De verdad que veo un paralelismo entre escribir como Dios manda y los roles de género. La mujer de verdad aka la hija, novia, esposa, madre, hetero, abnegada, resignada, complaciente, amorosa, limpia, y, sobre todo, callada porque una mujer no solo debe ser honrada sino también parecerlo y no olvidemos que la honra de una mujer, en las sociedades patriarcales, está estrechamente ligada a su vida sexual.

La buena letra, de niña bien, de niña que estudió en colegio de monjas se decía antes como si tu conducta pudiera ser moldeada igual que la caligrafía. Un único modelo válido, un único modelo correcto, un único modelo bueno.

Es curioso que cuando se intenta atacar al feminismo se utilice el “no hables por todas las mujeres” cuando es precisamente el movimiento feminista el que apuesta por la diversidad, la creatividad y los diferentes modelos. Es el patriarcado el que solo admite un único modelo, el que marca la hegemoniedad de feminidad y masculinidad, el que mata la creatividad y las formas de expresión ¿no sería maravilloso un mundo en donde se tuviera la libertad de quien quiera, hombre o mujer, tintarte de colores fantasía los pelos de las axilas, por ejemplo?

La creatividad no puede existir sin la libertad y sin libertad es muy difícil imaginar y nunca nadie ha hecho nada que no ha imaginado antes. De niña, cuando Concha Méndez era aún la pequeña Concepción Josefa Pantaleona y no una referente de Las sin sombrero y poeta de la generación del 27, un amigo de su padre, en una visita a la casa familiar, preguntó a los hermanos de ella qué querían ser de mayores.

'Viendo que a mí no me preguntaba nada, me acerqué y le dije: Yo voy a ser capitán de barco. Las niñas no son nada, me contestó mirándome'. ¿Qué es eso de que las niñas no son nada?, pensó y se imaginó ser. Su creatividad, su imaginación y su inquietud hizo que fuera una gran poeta y una agitadora cultural de la vanguardia además de editora.

Y esto, machismo y misógina en estado puro, sigue pasando de forma más perversa porque se hace más sutilmente. Nadie desea nada que no sabe que puede desear. Por eso es muy importante visibilizar a las mujeres, las niñas tendrán referentes y los niños sabrán que las mujeres hacen igual que ellos.

Puede que la chispa que encienda la mecha de la igualdad sea dejar que se escriba con la caligrafía que se quiera en cada momento porque no tiene por qué ser solo una ni por qué ser siempre la misma.

Hace mucho que se dejó de creer en el “la letra con sangre entra”, ya es hora que dejemos de creer en la “mala” letra o, al menos, que dejemos de asociarla a algo que está mal porque volviendo al principio del texto ¿quién decido qué está bien y qué está mal? Exacto.

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