Los resultados corresponden a un ensayo clínico de fase 1 liderado por investigadores del Centro Oncológico Kimmel y del Centro Skip Viragh para el Cáncer de Páncreas de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos).

Una estrategia para actuar antes de que aparezca el cáncer

El estudio, publicado en la revista Cancer Discovery, representa la primera evidencia en humanos de que una vacuna dirigida específicamente contra el gen KRAS mutante puede activar el sistema inmunitario con el objetivo de impedir que el cáncer llegue a desarrollarse. La investigación ha contado con el apoyo del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, Stand Up To Cancer y la Fundación Lustgarten. El adenocarcinoma ductal pancreático suele originarse a partir de lesiones precursoras, como determinados quistes pancreáticos, que pueden permanecer durante años antes de evolucionar hacia un tumor. Esta circunstancia ofrece una oportunidad para intervenir de forma preventiva.

El ensayo incluyó a 20 personas con predisposición hereditaria al cáncer de páncreas y con alguna anomalía pancreática detectada mediante pruebas de imagen. Todos recibieron cuatro dosis de la vacuna a lo largo de 13 semanas entre abril de 2022 y febrero de 2026. Los investigadores comprobaron que 18 de los 20 participantes (el 90 %) desarrollaron una respuesta inmunitaria significativa, con un incremento medio de 18,2 veces en la actividad de las células T específicas frente al KRAS mutante. Tras un seguimiento medio de 16,5 meses, ninguno de los participantes desarrolló cáncer de páncreas ni lesiones de alto riesgo que requirieran cirugía.

Un primer paso con resultados prometedores

Los efectos secundarios relacionados con la vacuna fueron leves o moderados. Entre los más frecuentes se encontraron las reacciones en el lugar de la inyección, fatiga, escalofríos y síntomas similares a los de la gripe, todos ellos resueltos sin necesidad de tratamiento. Los investigadores también analizaron la evolución de los quistes pancreáticos en aquellos participantes que disponían de pruebas de imagen de seguimiento. Cinco de los 20 pacientes presentaron una desaparición completa de pequeños quistes pancreáticos, mientras que otros tres experimentaron una regresión parcial. En el resto, las lesiones permanecieron estables. Los responsables del estudio recuerdan que el ensayo se diseñó principalmente para evaluar la seguridad de la vacuna y su capacidad para activar el sistema inmunitario, no para demostrar de forma definitiva que previene el cáncer de páncreas.

La coautora principal del trabajo, Elizabeth Jaffee, subdirectora del Centro Oncológico Kimmel de Johns Hopkins, considera que los resultados representan un avance importante en el campo de la prevención. La vacuna contra el KRAS ya había sido evaluada en 2020 en pacientes operados de cáncer de páncreas con alto riesgo de recaída. Aquel estudio mostró que quienes desarrollaban una respuesta inmunitaria intensa permanecían libres de enfermedad durante al menos cinco años, lo que impulsó el desarrollo del actual ensayo preventivo. En este sentido, el equipo ya ha iniciado un nuevo estudio en pacientes con quistes pancreáticos de alto riesgo que van a ser sometidos a cirugía. El objetivo es analizar directamente cómo actúan las células inmunitarias inducidas por la vacuna sobre el tejido pancreático precanceroso y seguir avanzando en una posible estrategia de prevención frente al cáncer de páncreas.