Para la SEN, esta espera refleja una presión asistencial creciente sobre una especialidad con un número de especialistas que considera insuficiente. La sociedad recuerda que su último estudio sobre la ratio de neurólogos en España cifraba el déficit en torno a 800 especialistas respecto a la recomendación de la Federación Europea de Sociedades de Neurología (EFNS), que establece una ratio de cinco neurólogos por cada 100.000 habitantes.

El presidente de la SEN, Jesús Porta-Etessam, ha explicado que el envejecimiento progresivo de la población, junto al aumento de la prevalencia de enfermedades neurológicas, está disparando la demanda asistencial. Por ello, considera imprescindible reforzar la capacidad del sistema sanitario para responder en condiciones de equidad y calidad, subrayando que muchas patologías neurológicas dependen del factor tiempo: cada retraso en el diagnóstico supone una oportunidad perdida para reducir la discapacidad y preservar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.

El llamamiento de la sociedad científica se produce coincidiendo con el Día Mundial del Cerebro, que se celebra cada 22 de julio. Este año, la Federación Mundial de Neurología (WFN) ha elegido el lema "Salud cerebral: acceso para todos", con el que busca impulsar la equidad en el acceso a la atención neurológica, reducir las desigualdades existentes y colocar la salud cerebral entre las prioridades de las agendas sanitarias internacionales.

Más de 3.400 millones de afectados en el mundo

De acuerdo con los datos de la WFN, más de 3.400 millones de personas —más del 40% de la población mundial— convive actualmente con alguna enfermedad neurológica. Esto convierte a este grupo de patologías en la principal causa de discapacidad a nivel global y en la segunda causa de muerte, con cerca de 11 millones de fallecimientos anuales.

La organización precisa que el 81% de estas muertes se concentran en países de ingresos bajos y medios, donde el acceso a atención especializada es especialmente limitado. En algunas zonas de África y Asia hay menos de un neurólogo por millón de habitantes, y hasta el 80% de las personas con epilepsia en estos países no recibe tratamiento pese a existir fármacos de bajo coste.

La SEN señala que esta desigualdad no afecta solo a los recursos humanos o terapéuticos, sino también al acceso al diagnóstico. En zonas rurales de países con menos recursos, la distancia media hasta una herramienta diagnóstica puede superar los 200 kilómetros, lo que convierte patologías tratables en discapacidades permanentes. Además, los pacientes pueden llegar a experimentar retrasos medios de hasta 5,4 años entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico especializado.

Porta-Etessam ha matizado que, aunque el acceso a la atención neurológica en España sea comparativamente mejor que en otras regiones del mundo, esto no exime de la necesidad de reforzar el sistema sanitario, ya que el impacto de las enfermedades neurológicas seguirá creciendo en las próximas décadas por el envejecimiento poblacional y el aumento de la supervivencia de los pacientes, con el consiguiente incremento previsible de casos de ictus, demencias, párkinson, epilepsia, migraña o esclerosis múltiple.

La prevención, herramienta clave

Con motivo del Día Mundial del Cerebro, la SEN pone también el foco en el papel de la prevención. Hasta el 90% de los ictus están relacionados con factores de riesgo modificables, como la hipertensión arterial, por lo que medidas tan básicas como el control de la tensión podrían evitar millones de casos de discapacidad y mortalidad. Asimismo, se calcula que en torno al 40% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre 14 factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.

Llamamiento a las administraciones

La sociedad científica reclama a las administraciones sanitarias que sitúen la salud cerebral entre las prioridades de las políticas públicas, reforzando las plantillas de neurología, reduciendo las demoras diagnósticas y asistenciales, garantizando la equidad territorial en el acceso a pruebas y tratamientos innovadores, e impulsando estrategias nacionales de prevención.

Porta-Etessam concluye que mejorar la salud cerebral no depende únicamente de los tratamientos disponibles, sino de la capacidad de los sistemas sanitarios para garantizar la equidad en el acceso, asegurar una atención coordinada entre niveles asistenciales y reforzar la prevención mediante la promoción de hábitos de vida saludables.

Según las estimaciones de la WFN, el coste mundial de las enfermedades neurológicas se sitúa actualmente en 5 billones de dólares anuales, una cifra que continuará en aumento. La SEN advierte de que, si no se implementan fórmulas de mejora, estas patologías supondrán una presión creciente sobre los sistemas sanitarios y las economías nacionales.