Utilizado desde hace más de 70 años en psiquiatría para tratar el trastorno bipolar, el litio se perfila ahora como una vía potencial en la prevención de la demencia y el deterioro cognitivo. Según explica la doctora Saioa López Zurbano, psiquiatra del Hospital Universitario de Araba, históricamente se ha observado que los pacientes bipolares tratados con litio presentaban la mitad de riesgo de desarrollar demencia en comparación con el resto de la población. A partir de estos datos, los investigadores han profundizado en su marcado efecto neuroprotector.

Resultados preliminares y estudios en humanos

Los trabajos llevados a cabo hasta la fecha apuntan a que el empleo de litio a dosis bajas puede "paralizar" los síntomas del deterioro cognitivo en fases iniciales e incluso mejorar ciertos parámetros de memoria y reducir la acumulación de proteína tau. No obstante, la especialista matiza que, aunque los resultados son muy esperanzadores, se han realizado con pocos pacientes, por lo que es pronto para recomendar su uso generalizado antes de validarlo en grandes grupos de población.

Mecanismo de acción y seguridad

El litio actúa a múltiples niveles en las células neuronales, en la membrana, el núcleo y las mitocondrias, previniendo el envejecimiento cromosómico y la inflamación, además de favorecer la neurogénesis en áreas como el hipocampo. Aunque administrar dosis más bajas reduce considerablemente los efectos secundarios renales habituales en psiquiatría, la doctora insiste en la necesidad de seguir investigando mediante ensayos sistemáticos para confirmar su eficacia y seguridad a largo plazo.