A pesar de ser una prueba ginecológica muy habitual, la citología sigue rodeada de mitos que generan confusión sobre cuándo y por qué debe realizarse. La doctora Ainhoa Rodríguez Merchante, ginecóloga del Hospital Universitario Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Madrid), detalla las tres falsas creencias más frecuentes que escucha en consulta:

1. "Si no tengo síntomas, no necesito hacerme una citología"

Es un error común pensar que la ausencia de molestias garantiza buena salud en esta área. Tanto las lesiones precancerosas del cuello del útero como la infección por el virus del papiloma humano (VPH) pueden pasar desapercibidas y no producir síntomas durante años. El objetivo principal del cribado es precisamente detectar estas alteraciones de forma precoz antes de que se conviertan en un problema.

2. "Si tengo pareja estable o solo he tenido una, no la necesito"

El VPH es una infección de transmisión sexual muy frecuente que puede permanecer latente durante años. Mantener una relación estable o un número reducido de parejas no excluye el contacto previo con el virus, por lo que se debe seguir el cribado correspondiente según la edad y situación clínica de cada mujer.

3. "Hacerse una citología todos los años ofrece mayor protección"

Hacerse pruebas con una frecuencia mayor a la recomendada no otorga una protección extra e incrementa el riesgo de someterse a exploraciones o procedimientos innecesarios. La clave no es la constancia desmedida, sino seguir estrictamente el programa de cribado pautado para cada etapa de la vida.

La especialista recuerda que la citología no es la única prueba de cribado, ya que en determinados grupos de edad se emplea la detección directa del VPH de alto riesgo. Ante el miedo o la vergüvergüenza que algunas pacientes puedan sentir ante la exploración, la doctora insiste en que lo fundamental es dar el paso para cuidarse a tiempo, manteniendo un espacio de confianza y respeto con el profesional sanitario.