El colágeno es una proteína estructural fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. Está presente en cartílagos, tendones, huesos y piel, y desempeña un papel clave en la resistencia, elasticidad y regeneración de los tejidos. En los últimos años, el caldo de huesos se ha convertido en un alimento de moda por su alto contenido en colágeno, especialmente entre personas preocupadas por la salud articular, el envejecimiento o el rendimiento físico. Sin embargo, los especialistas insisten en que no existen alimentos milagro y que la clave está en mantener una alimentación variada y equilibrada.

Por qué el colágeno es tan importante

Las moléculas de colágeno se organizan formando fibras que aportan firmeza y elasticidad a los tejidos, explica Carmen Aragón, vocal del comité gestor del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Esta proteína favorece la reparación de tejidos dañados y contribuye a mantener la piel tersa, hidratada y elástica, retrasando la aparición de arrugas y flacidez.

Además, el colágeno actúa como una barrera protectora en órganos como el hígado, los riñones y los vasos sanguíneos, ayudando a mantener su estructura y función. Aunque el organismo es capaz de sintetizarlo, necesita para ello aminoácidos que proceden de la dieta.

El caldo de huesos y otras fuentes alimentarias

El colágeno se encuentra principalmente en alimentos de origen animal, sobre todo en huesos, cartílagos y tejidos conectivos. El caldo de huesos es una de las opciones más populares para incorporarlo a la dieta y aporta cantidades relevantes de colágeno, calcio y magnesio en comparación con otros caldos.

No obstante, la experta recuerda que este plato no supera nutricionalmente a fuentes proteicas de alta calidad como el huevo, la carne magra o el pescado. Otros alimentos ricos en colágeno son el pescado con piel, el pulpo, los calamares, las mollejas, el rabo de toro o el hígado de vaca. Incluso algunos alimentos vegetales, como la soja, los frutos secos y las semillas, favorecen la producción de colágeno en el organismo al aportar nutrientes esenciales.

El papel de los nutrientes clave

Para que el cuerpo produzca colágeno de forma eficiente no solo necesita proteínas, sino también micronutrientes específicos. El zinc, presente en mariscos, legumbres, carnes y cereales integrales, y la vitamina C, abundante en cítricos, frutos rojos, pimientos o tomates, son esenciales para este proceso. Una dieta variada que incluya estos nutrientes contribuye de forma natural a mantener niveles adecuados de colágeno sin necesidad de recurrir a productos específicos.

Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, no es necesario tomar suplementos de colágeno si se sigue una alimentación equilibrada. Al ingerirse, el colágeno se degrada en aminoácidos que el organismo utiliza para sintetizar distintas proteínas, incluido el propio colágeno.

Además, los estudios sobre los beneficios de la suplementación para la piel y las articulaciones son limitados y presentan resultados variables. En muchos casos, no se comparan con otras fuentes de aminoácidos, por lo que no existe evidencia suficiente para recomendar su consumo de forma generalizada. Desde la Clínica Universidad de Navarra coinciden en que una dieta rica en proteínas de calidad y nutrientes esenciales suele ser suficiente para cubrir las necesidades del organismo, sin que sea imprescindible recurrir a suplementos.