Este nuevo estudio identifica una pequeña molécula que bloquea el primer paso de la llamada autofagia, aislando los nutientes reciclados que las células cancerosas necesitan para vivir.

A medida que un tumor crece, sus células cancerosas se elevan en un proceso de recolección de energía para apoyar su rápido desarrollo.

Este proceso, autofagia, se utiliza normalmente por una célula para reciclar orgánulos y proteínas dañadas, pero también es cooptado por las células cancerosas para satisfacer el aumento de su energía y las demandas metabólicas.

"El hallazgo abre la puerta a una nueva forma de atacar el cáncer", afirma Reuben Shaw, autor principal del artículo, profesor en el Laboratorio de Biología Celular y Molecular en el Instituto Salk y científico del Instituto Médico Howard Hughes. "El inhibidor probablemente tendrá mayor utilidad en combinación con terapias dirigidas", añade el experto.

Por otro lado, los defectos en la autofagia se han relacionado con enfermedades infecciosas, neurodegeneración y problemas del corazón. En un estudio de 2011 publicado en la revista 'Science', Shaw y su equipo descubrieron cómo las células hambrientas de nutrientes activan la molécula clave que da inicio a la autofagia, una enzima llamada ULK1.