'Orgasm,' 'Peyote,' 'Marijuana' o 'Lucid Dream' son algunas de las sesiones más descargadas

'Orgasm,' 'Peyote,' 'Marijuana' o 'Lucid Dream' son algunas de las sesiones más descargadas

El boom de las e-drugs o drogas sonoras que buscan efectos casi similares a la cocaína

Llevamos tiempo sabiendo de ellas pero no les estamos prestando la atención que se merecen. La nuevas drogas son sonidos, sonidos que provocan efectos psicoactivos similares a los de la cocaína o el LSD. Las e-drugs no se ingieren, fuman o esnifan, se escuchan. Para consumirlas sólo necesitas unos auriculares y conectarte a Internet.

Montaje con Mozart
Montaje con Mozart | Agencias

PEDRO MATEO | @pedromateo2011 | Madrid | Actualizado el 09/02/2018 a las 00:04 horas

Sabemos muy poco sobre el tema, pero lo cierto es que desde hace unos años, adolescentes de todo el mundo están consumiendo un tipo de sustancia llamada 'e-drugs' o drogas sonoras. No se pueden ingerir, ni fumar, ni esnifar. No necesitas un 'dealer' para conseguirlas. Lo único que necesitas son unos buenos auriculares y conexión a Internet.

Si buscas e-drugs en Google obtendrás más de 390 millones de resultados. Imagínate la cantidad de webs que hay dedicadas al tema. Webs en las que encontrarás, no sólo información relacionada sino también los sitios donde poder conseguir este tipo de drogas.

'Drogas digitales' que tienen sentido desde lo 'binaural.' La música binaural pretende modificar las ondas cerebrales y así alterar nuestros estados de conciencia. Los sonidos binaurales son una ilusión del procesamiento auditivo. El número de hercios de tu auricular izquierdo es distinto al derecho. Ese contraste, esa contraposición, será a la que reaccionen nuestros circuitos cerebrales y neurotransmisores de una manera concreta.

Efectos similares a la cocaína

Estas ondas binaurales apenas son perceptibles por el oído pero sí por el cerebro, que puede llegar a modificar su estado fisiológico y provocar cambios en el comportamiento físico-motor y conductual. Este tipo de frecuencias de onda buscan generar una serie de efectos muy similares a los del alcohol, la cocaína, la heroína, el LSD y otro tipo de sustancias psicoactivas.

Aconsejan consumirlas en dosis de 15 a 30 minutos. Su coste varía entre los 7 y los 150 euros. 'Orgasm,' 'Peyote,' 'Marijuana' o 'Lucid Dream' son algunas de las sesiones más descargadas. Todo esto suena muy raro, pero no es muy distinto a cuando vas a Yoga, al gym o a un after, seguro que no te pinchan la misma música en estos tres sitios.

O la música que escuchas a través de tus auriculares cuando estás estudiando o cuando sales a correr, seguro que tampoco es la misma. Cada momento y cada música provoca una serie de efectos, emociones, estados mentales, etc. Con las e-drugs sucede lo mismo, no son sino la pretensión de crear una experiencia psicosonora en el oyente.

El cerebro humano es capaz de procesar 64.000 pensamientos por minuto. Nuestra capacidad de interacción con el mundo escapa a nuestro entendimiento y la música es un elemento muy importante en este proceso. Directa o indirectamente, todos o casi todos los días tenemos contacto con músicas de todo tipo. La música nos afecta mucho más de lo que nos creemos.

Liberan dopamina

De hecho, seguro que no es la primera vez que oyes hablar del término 'musicoterapia,' algo así como la ciencia que estudia los efectos terapéuticos de la música. Algunos de estos efectos terapéuticos podrían ser, por ejemplo: La música es uno de los elementos que más placer nos provocan, al igual que el sexo, la comida y las drogas, nos ayuda a liberar dopamina. Puede ser una herramienta muy poderosa en el tratamiento de trastornos cerebrales.

Está demostrado que los bebés que escuchan música desarrollan conexiones neuronales que favorecerán otros aspectos de su comunicación. Muchos dicen que la música puede fortalecer el sistema inmunológico. Incluso una psicóloga, la Dr. Frances Rauscher, afirmó que las composiciones de Mozart mejoran el coeficiente intelectual: el famoso 'Efecto Mozart.'

Y hablando de Mozart, me he acordado de un compositor coetáneo suyo, Ludwig Van Beethoven, y de cómo el protagoniza de 'La naranja mecánica' experimenta una catarsis salvaje cada vez que escucha sus composiciones. Composiciones que se vuelven en su contra a través de métodos de manipulación.

Esta visión de la influencia de la música en el comportamiento es quizá algo extrema, pero no tanto la búsqueda de esa la catarsis a través de la música. De hecho, es lo que pretenden las e-drugs: la estimulación sensorial, el orgasmo cerebral, 'el colocón sonoro.' Decir que de momento este tipo de drogas no están sujetas a ningún tipo de legislación y por lo tanto son absolutamente legales.

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