En Irlanda, como en tantos lugares del mundo, la Navidad se celebra entre luces y mercadillos pero, además, cuenta con algunas tradiciones propias de lo más curioso que hacen que su Navidad sea diferente y especial; la primera de estas tradiciones propias la protagoniza el acebo, verás que casi todas las casas cuentan con su corona de acebo en la puerta y es también muy común acudir a los mercadillos y preparar allí tu propia guirnalda (puedes traértela a casa como recuerdo de tu viaje a la isla verde).

Un baño helado en Navidad | Imagen cortesía de Turismo de Irlanda

Lo de bañarse en aguas gélidas es una costumbre difícil de asimilar pero fácil de acometer porque Irlanda es una isla y en pleno invierno no importa cuán al sur vayas, las aguas estarán heladas en todos los rincones de la costa irlandesa; algunos de los rincones más espectaculares y concurridos para disfrutar de un baño helado navideño los encontrarás en el promontorio de Forty Foot y la piscina marina natural de Portnahapple.

Ternera | Imagen cortesía de Turismo de Irlanda

Para recuperarse del frío nada como un ponche irlandés, se prepara con whisky, limón, clavo y azúcar moreno, es dulce e intenso y dicen que resucita a los muertos… además el aroma a clavo intensifica la sensación de Navidad. ¿Y para cenar? el plato más típico en la isla verde es la ternera autóctona, la preparan especiada con bayas y azúcar y marida divinamente con la clásica cerveza Guinness.

Eyre Square | Imagen cortesía de Turismo de Irlanda

El día 26 es festivo en Irlanda y sirve de anticipo a las celebraciones de fin de año, que son magníficas en la ciudad de Dublín con espectáculos de luces y conciertos; ¿que la Navidad se termina el día 6 de enero? eso será en el resto del mundo, en Irlanda no porque del 22 al 26 de enero celebra el Tradfest; Tanto en la Catedral de San Patricio como en el Ayuntamiento de Dublín y en la zona de Temple Bar se organizan espectáculos musicales que representan, ahora sí, el final de la Navidad irlandesa.