Muchos son los récords que existen en el mundo de la aeronáutica pero, sin duda, hay uno en concreto que ha marcado la diferencia en muchísimos sentidos. Hace unos meses se llegó a poner en marcha el que es considerado como el vuelo más largo de la historia, que iba desde la ciudad de Nueva York (Estados Unidos) hasta Sidney (Australia).

La compañía que realizó esto fue la aerolínea australiana Qantas. La finalidad de esto fue meramente científica puesto que su misión era investigar los efectos del jet lag entre los pasajeros. La gran mayoría de ellos eran científicos. Ahora hemos encontrado todo lo contrario, y en un vuelo comercial.

Hemos podido descubrir que se ha llevado a cabo un avión de carácter subsónico, es decir, por debajo de la velocidad del sonido. Ha sido realizado por la compañía aérea British Airways, que ha hecho el trayecto entre Londres y Nueva York en tan solo 4 horas y 56 minutos.

Nueva York - Londres | Pxhere

Es decir, unos 100 minutos menos de la duración habitual de este recorrido. Recordemos que suele hacerse en unas seis horas y 13 minutos, aproximadamente. Este avión logró aterrizar en el aeropuerto de Heathrow a las 4:43 de la madrugada del domingo 9 de febrero, unas dos horas antes de la hora programada.

Según la plataforma Flightradar24, que ofrece un servicio de seguimiento de vuelos, la velocidad máxima durante el vuelo fue de unos 1.327 kilómetros por hora, aproximadamente. Por si fuera poco, el avión de British Airways fue tan solo un minuto más rápido que el conocido como Virgin Airbus A350 que aterrizó en el mismo aeropuerto, tan solo unos instantes después.

¿Por qué la duración del vuelo ha sido tan corta?

En parte, ha sido por un chorro polar junto a la borrasca Ciara. Se encontraron vientos en colas de unos 320 o 350 kilómetros por hora, más o menos. También pudo ser por haber sobrevolado el Atlántico Norte en cuanto a niveles de la tropopausa. Así lo ha informado el propio portal Meteored.

Así pues, el vuelo de Nueva York a Londres llegó a volar, en parte del recorrido, con más de 1.300 kilómetros por hora. Esta fuerte corriente del chorro, de oeste a este, entre los 9.000 y los 10.000 metros de altura hizo que esta hazaña pudiera ser, finalmente, una realidad.