Las grandes obras de la naturaleza nunca han dejado de sorprender al hombre; hemos dedicado buena parte de nuestra existencia a admirar, cuidar y conservar esas formas que se antojan imposibles y que podemos descubrir en muchos y diferentes lugares del mundo. Sudáfrica es uno de esos lugares.

Buena parte de culpa lo tiene el cañón del río Blyde, la reserva natural dedicada a éste y todo cuanto ofrece uno de esos puntos universales que parece a medio descubrir. Como si no hubiera explotado del todo. Como si todavía la humanidad no fuera consciente de que tiene algo así en el planeta.

Y es que el cañón del río Blyde es sin duda uno de los mejores lugares para sentirse en completa conexión con la naturaleza; con la más salvaje de las naturalezas, la que ha tenido la suerte de vivir sin la a veces dura mano del hombre. Son muchas las razones por las que merece la pena visitarlo.

Cañón Blyde | Turismo Sudáfrica

Situado en la región de Mpumalanga, en Sudáfrica, es el tercer cañón más profundo del mundo y el más grande del país. Acceder a este lugar es bastante fácil teniendo en cuenta que lo que nos ofrece nos hace pensar que la propia naturaleza ha tenido dificultades para crearlo. Sus formas suntuosas y sus peculiares características lo convierten en algo raro de encontrar.

Para empezar, el cañón no está situado en un lugar desértico: a su alrededor, verde y más verde que se confunde con el azul del cielo y ofrece unas vistas espectaculares desde lugares como la llamada Ventana de Dios. Eso es precisamente lo que es el cañón del río Blyde: una ventana al mundo. Una ventana a un mundo que a veces cuesta incluso soñar pero que existe.