Para llegar a Moorea deberás volar a la isla de Tahití, así además podrás visitar su capital, Papeete, para después, tras un vuelo de tan solo 15 minutos, llegar a una de las islas montañosas de la Polinesia Francesa, a tu destino, Moorea: lo primero que debes saber de Moorea, más allá de su situación en el mapa del mundo y su condición de paraíso oculto, es que aquí, como en el resto del archipiélago, vivirás una auténtica experiencia polinesia y lo harás disfrutando de un alojamiento de lujo, cocina internacional y local y, lo mejor de todo, playas poco concurridas.

Dicen de Moorea que es la catedral de las islas Tahití porque, al ser una isla montañosa, se alza majestuosa sobre el mar y entre ellas, su orografía es lo que distingue así a una isla en la que descubrirás picos elevados que parecen tocar el cielo, espectaculares caídas de agua y una naturaleza verde y frondosa; las casas en Moorea, una isla en la que viven unas 16.000 personas, se pintan en tonos pastel y se rodean de jardines, todos los pueblos de Moorea están ubicados hacia la costa rodeando la isla.

A Moorea se va a descansar y a disfrutar de la naturaleza, a descubrir la belleza de la Polinesia Francesa en sus montañas y en sus playas; por supuesto si vuelas hasta las islas Tahití cabe que quieras hacer una ruta que te permita conocer varias de ellas (todas sería algo así como misión imposible, son 118…) pero nuestra recomendación de hoy es que disfrutes Moorea, una isla que mantiene todo su encanto natural y que te dará lo que tú, como urbanita irredento, deseas: naturaleza y mar (si Thoreau hubiera viajado un poco más y conocido estas islas, estamos seguros de que hubiera construido su cabaña en Moorea en lugar de hacerlo en el lago Walden).

Además, si eres de los que no quiere perder un minuto más de los necesarios tumbado en la playa, en Moorea (y en todo este archipiélago) podrás disfrutar de lo lindo: podrás practicar snorkel o buceo, pasear en canoa o hacer rutas de senderismo a pie, a caballo, en bicicleta o en 4x4, descubrir lagos y lagunas, hacer fotos de portada de revista (y selfies… pero con precaución, por favor) y disfrutar, en definitiva, de la inmensa belleza del océano Pacífico.

Claro que eso no es todo… si lo tuyo es la aventura, te encantarán las tirolinas -las hay para niños y para locos de la aventura- por no hablar de la opción de vuelos en parapente o lanzamientos en paracaídas.

¿Quieres desabrir uno de los paraísos ocultos de las islas Tahití? Visita Moorea

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