Cuando viajamos, sobre todo si lo hacemos a un lugar que visitamos por primera vez o a rincones del mundo especialmente famosos por su belleza, lo hacemos cámara en mano (y quien dice cámara dice smartphone porque la calidad de imagen que tienen hoy esos dispositivos hace que, salvo que seamos entendidos o aficionados a la fotografía, con el smartphone sea suficiente para capturar recuerdos únicos de nuestros viajes) y ahora que estamos confinados (así seguiremos al menos hasta mediados de abril) y desconocemos cuándo la vuelta a la normalidad será total y podremos volver a viajar libremente, no se nos ocurre mayor deleite que repasar los viajes fotográficos que hemos hecho... o hacer virtualmente aquellos con los que soñamos.

¿Todavía no has incluido el repaso de las fotografías de tus viajes entre tus entretenimientos diarios? ¡te animamos a ello!. Nosotros hoy te proponemos viajar foto a foto hasta uno de los lugares más espectaculares del mundo, se llama Pammukale y está en Turquía.

Hay lugares que parecen mágicos, casi irreales, uno de esos lugares es Pamukkale, que significa en turco 'castillo de algodón'; este lugar es famoso en todo el mundo por sus aguas termales ricas en minerales, claro que no se trata de un balneario natural cualquiera sino de uno único porque esas aguas emanan de terrazas de roca travertina blanca regalándonos imágenes realmente inolvidables como las que hemos incluido en esta galería de fotografías.

La formación de estas piscinas naturales se debe a la confluencia de dos fenómenos naturales: las aguas termales y los movimientos tectónicos, de hecho estas famosas piscinas no componen un paisaje estático a lo largo y ancho de la historia sino que ha ido cambiando debido precisamente a los movimientos tectónicos que han provocado que algunas de las fuentes se hayan secado y hayan surgido otras nuevas; el agua, además de ser rica en bicarbonatos y calcio, tiene también algunos elementos radiactivos pero es la precipitación de su bicarbonato de calcio la que da lugar a la formación de las espectaculares terrazas admiradas en todo el mundo que son además símbolo de Turquía.

Las terrazas se han ido formando montaña abajo tomando forma en piedra caliza y travertino, su imagen es tan espectacular que cuando en lugar de pararnos a ver los detalles las observamos a distancia parece más una cascada congelada que un conjunto de terrazas de piedra y aguas termales.

Como sucede siempre que se se nos va de las manos el turismo, a punto estuvimos de perder este lugar magnífico, afortunadamente la UNESCO lo declaró a tiempo Patrimonio de la Humanidad y puso en marcha los proyectos necesarios para recuperarlo del daño que ya había sufrido por los abusos turísticos, hoy es uno de los lugares más emblemáticos de Turquía, un rincón del mundo de visita casi obligada... en esta galería de imágenes descubrirás las razones porque, sencillamente, saltan a la vista.