La luz del sol durante el atardecer choca contra el agua de la cascada y crea un juego cromático increíble: parece que la cascada contiene lava en vez de agua.

Este efecto óptico tiene lugar en el Parque Nacional de Yosemite, en California y solo ocurre durante un par de semanas de febrero. No obstante, reúne a cientos de personas de todo el mundo equipadas con cámaras de fotos y móviles listos para capturar este momento tan espectacular.