Uno de los principales reclamos turísticos de Turquía, junto con Estambul, es la región de Capadocia. Durante miles de años esta zona se ha visto afectada por la erosión que ha creado formaciones rocosas increíbles que todo el mundo quiere conocer. Una de las cosas más típicas y famosas en este lugar son los paseos en globo, ya que puedes observar la belleza del paisaje desde las alturas cuando amanece.

Muchas y diferentes culturas se fueron asentando allí hace millones de años: desde hititas, persas o griegos, hasta romanos, bizantinos y turcos. Las huellas que estos han dejado son las que convierten este lugar en algo tan especial. De hecho, la región desde el año 1985 es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las paredes de roca que se extienden por la región han servido durante miles de años como vivienda de todas esas culturas. De hecho, hoy en día se pueden visitar las ruinas de aquellas casas, por ejemplo, en el Museo al Aire Libre de la ciudad de Göreme. En el interior de las rocas se pueden ver, entre otras cosas, las habitaciones utilizadas para la cocina, las mesas donde comían y los asientos utilizados.

Capadocia | Wikipedia (Txo, Dominio Público)

Si hay algo que llama especialmente la atención son las iglesias y capillas que se esconden en su interior. En el pueblo de Cavusin, se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, la más grande de todas. Su fecha de construcción data del siglo V y en ella aún se conservan frescos pintados unos siglos después. Se cree que en total hay unas 700 iglesias distribuidas por este territorio ya que el cristianismo tuvo mucha importancia allí durante varios siglos.

Por otro lado, además de los hogares creados en las rocas, también existen diversas cuevas en este caso subterráneas donde se ubican verdaderas ciudades. Este es el caso de Kaymakli y Derinkuyu, situadas muy cerca de la ciudad de Nevsehir. Para poder vivir en estos lugares, se creaban conductos de ventilación y pozos de agua, ya que a veces les tocaba pasar mucho tiempo escondidos en ellas, debido a invasiones extranjeras.

Museo aire libre Göreme | Foto de Alba Torquemada Minguela

Al estar ocultas en el subsuelo, era muy difícil de encontrar la entrada a ellas. Allí, podían alojarse incluso 20.000 personas, ya que contaban con todo tipo de necesidades: cocinas, almacenes, salones, habitaciones. Eso sí, todo de piedra. Son más de 250 kilómetros excavados entre todas las cuevas, aunque no todos los lugares pueden visitarse. De hecho, los espacios que se consideran “peligrosos” permanecen cerrados al público.