Ubicado en una antigua fábrica de papel del s. XVIII, a las afueras de Santiago de Compostela, A Quinta da Auga se ha convertido en un espacio mágico consagrado al relax. Rodeado de un bosque de robles centenarios y a orillas del río Sar, este maravilloso hotel y sus más de 10.000 metros cuadrados de jardines son el proyecto más personal de la arquitecta María Luisa García y su marido José Ramón Lorenzo.

Lo que convierte a A Quinta da Auga en un reducto más que especial es, sin duda, el cariño y la pasión depositados por la familia y que tiene como valor principal el hacer sentir al viajero como en casa buscando su máximo bienestar y relax, algo que ha hecho que sea el único Relais & Châteaux de Galicia y que ha tenido muy en cuenta Andrew Harper a la hora de reconocer a A Quinta da Auga como uno de los mejores hoteles del mundo.

Este retiro con encanto mezcla detalles clásicos con instalaciones de la última generación. En la estancia principal, que ocupa lo que fue la antigua nave de la fábrica de papel, se distribuyen las 51 habitaciones del hotel, todas exteriores, luminosas y decoradas de una forma diferente mezclando piedra, papel pintado, antigüedades y muebles contemporáneos. Dotadas con camas mullidas, cálidos edredones de plumón y suaves sábanas de algodón egipcio las diferentes estancias de A Quinta Da Auga son un refugio perfecto para envolver el descanso de sus huéspedes. Y para los que buscan el máximo confort, las tres suites del hotel, con una superficie de más de 100 metros cuadrados, disponen de amplios salones, un despacho y jacuzzi en el cuarto de baño.

Además, A Quinta Da Auga cuenta con una sala de lectura en la que los huéspedes pueden relajarse en sus sofás chester al calor de la chimenea y un bar inspirado en los típicos bistrot franceses con sillas rescatadas de los años 50 y un rincón empapelado con revistas en blanco y negro de los años 30 y 40 perfecto para hacer un picoteo ligero antes de salir a dar un paseo por la finca.

Pensado para la relajación y la meditación y diseñado como un espacio de bienestar, A Quinta Da Auga alberga en su interior un spa que aúna la tradición occidental de la hidroterapia con las terapias manuales orientales para que sus huéspedes logren abandonar tensiones y equilibrar emociones. Rituales y tratamientos basados en el uso de productos naturales y en los principios de la Medicina Tradicional China y Ayurvédica.

Para completar la experiencia de sus huéspedes, A Quinta Da Auga cuenta con el restaurante Filigrana, en el que disfrutar de una cocina de base local y mirada de autor. En él su chef, Federico López Arcay, diseña una carta de temporada que se sustenta el mejor producto de kilómetro cero (carnes gallegas, mariscos y pescados salvajes principalmente) y en las recetas típicas gallegas (la empanada, el lacón con grelos, el pulpo con cachelos, el bacalao al horno en costra de broa o las filloas rellenas de arroz con leche) pero que pone técnica, creatividad e ingenio en cada una de sus elaboraciones y presentaciones. El resultado, una propuesta honesta pero diferente que permite conocer la riqueza y la idiosincrasia de la cocina gallega desde un prisma nuevo y sorprendente. ¿A qué estás esperando para conocerlo? Una maravilla.

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