La última de las grandes novedades de Ámsterdam se encuentra en pleno corazón de la ciudad: a un paso de la plaza Dam. Es, sin duda, el lugar más importante allí, con el Monumento Nacional en su centro (obelisco homenaje a los soldados caídos durante la Segunda Guerra Mundial) y rodeado de edificios como el Palacio Real, la iglesia Nieuwe Kerk o varios museos. Ahora, hay que sumar una piscina.

Así es, y todo de la mano del recién inaugurado hotel W Amsterdam, la apuesta de W en Holanda y que viene a añadir un toque de sofisticación y elegancia a la oferta de cinco estrellas de la ciudad. Eso sí, con la oportunidad nada menos que de poder hacer unos cuantos largos a primera hora o a la hora que nos venga mejor con vistas a la plaza y todo su ajetreo seis plantas por debajo de nosotros.

El W Amsterdam cuenta con 360 habitaciones (desde 350 €/noche), pero estas se reparten por dos edificios contiguos que han sido rehabilitados e interconectados. Por un lado, la antigua sede de la compañía Telephone Exchange, un inmueble de 1903 que cuenta con algo menos de la mitad de las habitaciones (172). El resto, así como el spa y su restaurante principal, llamado The Duchess, están en la antigua sede del Kas Bank.

El nuevo hotel, que se ha ido inaugurando por fases a lo largo de los últimos meses, apuesta por una decoración cosmopolita y contemporánea, como suele ser habitual en todos los W. En este caso, son los tonos negro y dorado los que más predominan, aunque en las habitaciones, como es lógico, se prefieren los tonos crema y suaves.

Ir a la sexta planta y ver la primera piscina de Ámsterdam en una terraza de hotel es obligado. No solo por lo curioso en sí, sino porque también está en esa planta la recepción, así como uno de los restaurantes y diferentes espacios comunes de descanso.

En total, son tres los restaurantes del hotel. El principal, como hemos dicho, es The Duchess, de cocina francesa y decoración sofisticada, en madera, mármol y cuero. Hay que añadir el Mr. Porter, más funcional y dinámico, especializado en carne a la parrilla y con un precio parecido (con vistas sobre la ciudad). Por último, el W Lounge, más distendido y que podría definirse como un bar, con sillones de diseño y taburetes por doquier. Perfecto para un cóctel o una merienda.

El Away Spa, por su parte, es un pequeño santuario de relajación que abre unas 12 horas al día y en el que, además de ejercitarnos en su gimnasio, podemos reservar tratamientos cosméticos, masajes o, directamente, aprovechar sus zonas termales.

Todo un estreno que no ha pasado desapercibido en pleno centro de Ámsterdam.

Más información:

wamsterdam.com