Salamanca es una ciudad verdaderamente enigmática, histórica y preciosa. Cada calle que paseas está cargada de muchísimos secretos. Si estás pensando en visitarla, a continuación encontrarás esos lugares absolutamente imprescindibles a la hora de realizar tu viaje. Estamos seguros que ninguno de ellos te dejará indiferente.

Universidad de Salamanca

Es evidente que es completamente imprescindible visitar uno de los lugares más icónicos de España y, probablemente, del mundo. Estamos ante una de las Universidades más prestigiosas del planeta a lo largo de la historia. Ha tenido en sus filas profesores, rectores o alumnos tan ilustres como Fray Luis de León, Unamuno, Fernando de Rojas, Hernán Cortés, Calderón de la Barca o, incluso, Góngora. Una de las grandes tradiciones de la ciudad es encontrar la rana oculta en su fachada de carácter plateresco.

Plaza Mayor

Pasamos del conocido como centro cultural al auténtico centro social de la ciudad castellano-leonesa. Tiene forma de cuadrilátero y en ella existen un gran número de cafeterías y restaurantes que visitan diariamente los turistas y no tan turistas. Las vistas son sencillamente espectaculares. Fue finalizada en 1756 y cuenta con un estilo barroco. Allí se ubica el Ayuntamiento de Salamanca e históricos cafés tales como el Novelty. Ha tenido clientes muy célebres a lo largo de su historia tales como Carmen Martín Gaite, Unamuno o, incluso, Gonzalo Torrente Ballester cuya escultura de tamaño natural está ubicado en el mismo sitio donde solía sentarse.

Plaza Mayor de Salamanca | Wikimedia Commons

Catedral Nueva y Catedral Vieja

Por definición, es cierto que una ciudad solamente puede tener una catedral, pero lo cierto es que en Salamanca coexisten dos. Comparten uno de sus muros pero tienen entradas completamente diferentes. La Catedral Nueva se edificó entre 1513 y 1733. Su objetivo era sustituir a la Catedral Vieja pero, finalmente, las dos se convirtieron en una sola. La puerta de la Catedral Nueva se encuentra en la Plaza de Anaya y allí deberás buscar el astronauta y tocar la “liebre de la suerte”. En cuanto a la Catedral Vieja, destaca la espectacular Torre del Gallo y el retablo mayor. Es imprescindible realizar el tour 'Ieronimus' porque podrás ver la Catedral de Salamanca como nunca antes la habías visto.

Casa de las Conchas

Se trata de un palacio construido allá por el año 1517. Cuenta con un estilo completamente gótico pero también tiene elementos mudéjares y platerescos. Es, sin lugar a dudas, uno de los edificios más característicos de la ciudad. La fachada cuenta con más de 300 conchas y por ese mismo motivo lleva ese nombre. En el interior se encuentra una de las bibliotecas más espectaculares de la ciudad y, por supuesto, un increíble claustro. Al otro lado de la calle también encontrarás un edificio singular y especial: la Iglesia de la Clerecía.

Puente Romano de Salamanca

Se calcula que este antiquísimo puente podría haber sido construido sobre el siglo I, concretamente en tiempos de Trajano. ¡Nada más y nada menos! Debido a numerosos desastres naturales y demás cuestiones, se ha tenido que reparar en numerosas ocasiones pero sigue manteniendo todos y cada uno de los elementos originales. En uno de sus extremos se encuentra un gran símbolo de la ciudad, el Verraco. Se dice que esta peculiar estatua de un toro sin cabeza es la más antigua de Salamanca. Justo al lado, encontrarás la estatua que hace honor al Lazarillo de Tormes.

Puente Romano de Salamanca | Wikimedia Commons

Huerto de Calixto y Melibea

Se trata de uno de los rincones más especiales y populares de Salamanca. Y lo es por dos razones. Por un lado, es el escenario que escogió Fernando de Rojas para recrear una de las obras más importantes de la literatura española: “La Celestina”. Por otro lado, se encuentra una de las mejores vistas al río Tormes, a la Catedral, la muralla medieval y distintos puntos de Salamanca. Un lugar perfecto para visitar en pareja.

Convento de San Esteban

Pertenece a la orden dominicana (y por eso se conoce también como “Los Dominicos”). Se construyó entre los años 1524 y 1610. A pesar de ser todo un monumento, todavía habitan allí unos 30 religiosos. Los dominicos están presentes en Salamanca desde 1255, por lo que esta orden religiosa fue tremendamente importante. De hecho, lo fue más en la época de Colón. Otros conventos salmantinos que no tienen desperdicio son el Convento de las Dueñas, el Convento de la Anunciación (las Úrsulas), el Convento de Santa Clara y, por supuesto, el Convento de las Agustinas.

Cueva de Salamanca

Se trata de una de las visitas imprescindibles, sobre todo para aquellos que aman el mundo paranormal. La leyenda cuenta que en la cripta de la antigua iglesia de San Cebrián (ya desaparecida) daba clases nada más y nada menos que el Diablo. ¡Lo que lees! Solamente quedan las ruinas, pero merece la pena ir para subir a la Torre que allí se ubica. Ofrece una panorámica de Salamanca muy distinta a la que estamos acostumbrados.