Que Alicante se encuentre a orillas del Mediterráneo es un gran punto de partida para que esta ciudad de la Comunidad Valenciana resulte atractiva. Pero lo cierto es que cuenta con bastantes lugares interesantes que visitar. Cierto es que conocer la ciudad en solamente un día puede que nos lleve un poco a la carrera, pero pese a eso tendremos tiempo suficiente.

Por ejemplo, se puede empezar el recorrido paseando por la Explanada de España. Se trata de una calle muy bonita con suelo de mosaico de colores y bordeada de palmeras. Es, por así decirlo, el corazón de la ciudad. Su icono. Caminando por esta calle de aproximadamente 500 metros se llega al Puerto de Alicante, en el que puedes pasear junto al muelle. Por si te interesa, tiene un bonito atardecer.

Otro de los lugares que no puedes perderte en Alicante es la Plaza de los Luceros y su gran fuente monumental. Y tampoco el Mercado Central, en el que podrás admirar tanto sus elementos eclécticos como los modernistas.

Alicante | Pixabay

El barrio de Santa Cruz debe aparecer también en tu itinerario. Aquí encontrarás calles en cuesta y estrechitas, casitas blancas y decoraciones en forma de mosaicos coloridos o flores en balcones. El ambiente es muy alegre y típico de pueblo marinero.

Además, si subes hasta arriba del barrio de Santa Cruz llegarás hasta el Castillo de Santa Bárbara. A él se puede subir tanto en coche como en ascensor, que cuesta dinero, pero que te permitirá disfrutar de unas vistas preciosas.

Por último, debes visitar la Concatedral de San Nicolás de Bari y la Basílica de Santa María. ¿Por qué? Porque no hay viaje que se precie en el que no se visiten edificios religiosos para disfrutar de su arquitectura.