Uno de los parajes naturales más espectaculares que tenemos en España es, sin lugar a dudas, el Lago de Sanabria. Es un lugar sencillamente especial, pero que cuenta con una espectacular y fascinante historia tras ella. Cuenta una leyenda que existe un pueblo inundado bajo sus aguas, nada más y nada menos que Valverde de Lucerna.

Y es que en la noche de San Juan no se escuchan las campanas de la iglesia de este pueblo, que quedó anegado en este precioso Lago. Todo por el egoísmo y la falta de caridad de sus gentes. ¿Qué ocurrió exactamente? Un peregrino, que resultó ser el mismísimo Jesucristo, comenzó a llamar a todas las puertas del pueblo para solicitar cobijo. Y, por miedo de poner sus bienes en peligro, se negaron a ayudarle.

Así que los vecinos de Valverde de Lucerna fueron castigados, quedando anegados bajo las aguas del Lago. Todo porque empieza a brotar un grandísimo caudal de agua que dejó inundado al pueblo en cuestión de horas. Justo al día siguiente, el sol iluminó el valle y un espectacular lago, que cubre lo que antes era conocido como pueblo.

Únicamente sobresale una pequeña isla en el preciso lugar donde se encontraba el horno de leña. Días más tarde, un vecino junto a la ayuda de sus bueyes, intenta sacar de las profundidades del Lago las campanas de la iglesia. Solamente logra sacar una de ellas, pero la otra continua en el fondo. Y eso significará algo más.

Lago de Sanabria | España

Lejos de que todo quede ahí, el día de San Juan ocurre algo más. Y es que las personas que son generosas y caritativas se dice que aún oyen el tañido de la campana que aún se encuentra en el Lago. Todos son historias que siguen presentes en la vida de los habitantes de la zona. Pero parece una auténtica premonición de lo que ocurrió el pasado año 1959. La negligencia, avaricia o ambas a la vez hicieron de las suyas. Todo por sacar la mayor rentabilidad en cuanto a la producción de electricidad de la presa del embalse de Vega de Tera.

La rotura de esa presa provocó que Ribadelago quedara completamente anegado, siendo arrastrado a muchos de sus habitantes hasta el fondo del Lago. Esta vez, las campanas sí que tenían almas por las que llorar. De hecho, lo siguen haciendo tanto en Ribadelago Viejo como, por supuesto, en Nuevo Ribadelago. Allí fueron ubicados aquellos que sobrevivieron a esta tragedia.

Con lo cual, Valverde de Lucerna siempre ha sido una leyenda que ha estado más que presente en la vida de los habitantes de la zona. Lo estuvo aún más después de lo que sucedió en 1959. Es más que evidente que las leyendas siempre nos dan lecciones y la vida lo sigue demostrando día tras día. Sea como sea, el Lago de Sanabria siempre seguirá guardando muchos secretos. Tiene tantos como belleza desprende, no cabe la más mínima duda.