PAISAJES DE EXTREMADURA

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Valle del Jerte, del cerezo en flor a la Otoñada

Aunque es la floración de los cerezos el motivo principal de visita, el valle extremeño es un destino perfecto durante todo el año. Allí es posible hacer todo tipo de rutas y actividades, regadas siempre con la mejor gastronomía de la región.

El Valle del Jerte es una mancomunidad de 11 municipios que se encuentra localizada en la zona norte de Extremadura. Declarada Bien de Interés Cultural en 1973, es uno de los rincones más excepcionales de la Península por su 'manto blanco', el de los cerezos en primavera.

Todo el mundo conoce, al menos de nombre, la belleza de la época de la floración de los cerezos. El momento no tiene fechas fijas, pues depende mucho de las condiciones del invierno, pero suele producirse entre los meses de marzo y abril. Un millón y medio de cerezos en flor ofrecen un espectáculo difícilmente comparable, creando un manto blanco que cubre el valle que ha sido modelado en terrazas para adecuarlo al cultivo de estos árboles, un lujo que celebra la alegría de la llegada de la primavera. La Fiesta del Cerezo en Flor es sobre todo una celebración popular que trata de reflejar la vida de una comarca, y para ello se organizan todo tipo de actividades.

No todos los cerezos florecen a la vez: primero lo hacen los de las zonas más bajas, con un clima más benigno, y la floración va ascendiendo progresivamente hacía las zonas más altas donde el clima es un poco más frío; suele tardar unos 15 días en cubrirse de un manto blanco desde los primeros a los últimos árboles, y lo ideal es hacer una ruta siguiendo el recorrido de la floración.

Se puede hacer una ruta circular comenzando en el pueblo de Valdastillas, seguiremos por Piornal, Barrado, Cabrero, Casas del Castañar, El Torno y finalizaremos en Rebollar.

Otra posibilidad es hacer una ruta lineal ascendente siguiendo desde la floración más temprana a la más tardía: comenzaremos en Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte, Tornavacas y terminaremos la ruta en el más alto, el Puerto de Tornavacas.

Pero otra época maravillosa para visitar El Jerte, y mucho menos conocida, es La Otoñada; en esta ocasión el manto blanco se torna rojizo, amarillo o pardo, un espectáculo digno de admiración también. En otoño se celebran una serie de fiestas que se realizan en los pueblos del Valle repartidas entre los meses de octubre a diciembre con distintas propuestas, entre ellas destacamos las jornadas dedicadas a los Hongos y las Setas en El Torno.

Vamos a dedicar al pueblo de El Torno una especial mención. Se encuentra en la ladera norte del Valle del Jerte y parece un balcón prendido en la montaña. La vista del valle desde este punto es sencillamente maravillosa, es conocido como ‘el mirador del Valle’ y se ha construido en 2008 el llamado Mirador de la Memoria, un conjunto escultórico de Francisco Cedenilla, que se ha convertido en una de las postales más representativas de la zona. La arquitectura tradicional es de piedra y adobe, y en el corazón de la sierra destacan también chozas centenarias que dan testimonio de la colonización de la sierra desde épocas medievales; pero existen también vestigios de épocas celtas y romanas en tumbas antropomorfas en roquedales, castros, lagares y otros restos arquitectónicos.

A muy poca distancia de los pueblos del Valle del Jerte se encuentra la localidad de Plasencia, y ya que estamos en la zona podemos aprovechar para conocerla. El magnífico patrimonio artístico de esta ciudad se concentra fundamentalmente en el casco antiguo, en torno a la Plaza Mayor, donde se encuentra la Casa Consistorial del siglo XVI, con un estilo de transición del gótico al renacentista. No podemos perdernos tampoco las Catedrales: la antigua y la nueva, los palacios, la muralla y el barrio y el cementerio judíos.

Y para reponer fuerzas vamos a disfrutar de la gastronomía de la zona. Son muy típicas las migas extremeñas, la cahuela (especie de paté elaborado con higadillos, cebolla y pimentón), hay embutidos de una calidad excelente y no podemos perdernos la caldereta de cordero o la chanfaina extremeña.

Un buen sitio para degustar esta comida es el restaurante Valle del Jerte La Sotorriza (en el propio Jerte), que viene señalado en la Bib Gourmand de Michelín. Y también en el Hotel Balneario Valle del Jerte (en Valdastillas), que dispone además de un estupendo restaurante y un spa muy cuidado, y ofrece ofertas especiales para fechas señaladas como el Día de los Enamorados o El Cerezo en Flor.

Más información:
Turismo del Valle del Jerte

Rocío Rodríguez | Madrid
| 03/02/2016

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