Instituto de Microbiología

En el kilómetro 24,900 de la M-30, unos metros antes de la desviación hacia la carretera de El Pardo, seguramente hemos pasado por delante más de una vez, y preguntado “¿qué es ese edificio?”. Este laboratorio fue fundado en 1813 por Vicente Llorente y Matos en 1894. Su primera sede se situaba en el actual paseo del Pintor Rosales. En 1916, tras la muerte de su fundador, el instituto pasa a llamarse Instituto Llorente. Desafortunadamente en 1997 quebró y desahuciaron el edificio, que pasó a pertenecer a Patrimonio Nacional. Hace unos años pararon las obras de restauración debido a la presencia de amianto y otras sustancias.

Instituto Llorente | Foto de Olga Berrios. Wikimedia Commons

Sanatorio de Cesuras

En el municipio coruñés de Oza-Cesuras se comenzó a construir, en 1927, un sanatorio destinado a los enfermos con tuberculosis. El edificio se encuentra en un entorno natural conocido como Parque do Sanatorio, pues se buscaba un entorno saludable para los enfermos. Rafael González Villar fue al arquitecto encargado de diseñar este edificio de estilo modernista, que nunca sería terminado, ya que en 1931 se para la construcción y con el estallido de la guerra ya no se retomaría. El resultado es un edificio incompleto, en estado de ruinas y revestido por la vegetación del parque.

Sanatorio de Cesuras | Foto de Miguel Branco. Wikimedia Commons

Minas de oro (Rodalquilar)

El pueblo almeriense de Rodalquilar fue en el siglo XIX de gran importancia gracias a su mina de oro. La explotación de este metal comienza a principios de siglo, en torno al año 1880 el pueblo de Rodalquilar vivió una fiebre del oro digna del lejano oeste. Durante la década de 1960 este municipio experimentó un importante aumento de su población, pero a finales de los 80 con el cierre de las minas solo quedaron 79 personas. Hoy en día este complejo minero está totalmente abandonado y atrae a numerosos grupos de personas.

Minas de oro de Rodalquilar | Foto de Wikinaut. Wikimedia Commons

Un palacio

En la localidad madrileña de Torrelodones hay un palacio construido en lo alto de una montaña granítica. Éste fue construido a principios del siglo XX con la idea de ser la casa-museo y albergar la colección de arte de José María del Palacio y Abárzuza, tercer conde de Las Almenas. Aunque predomina el estilo neogótico, el palacio está construido en estilo eclecticista, y de hecho, su estructura albergaba algunos elementos arquitectónicos y artísticos representativos del arte español de los siglos XII a XVII. Hoy en día el palacio está abandonado y en un delicado estado de conservación.

Palacio Canto del Pico | Foto de Paconi. Wikimedia Commons

Una vieja cementera

Seguro que a todas y todos nos suena Buñol por su famosa tomatina, pero este pueblo además de tomate tiene una vieja cementera abandonada, la cual desempeñó un papel muy importante en la industria española del siglo XX. La que fuera la mayor fábrica de cemento del país cerró sus puertas en los años 80. Este gran complejo industrial resulta inhóspito y hoy no es más que un gran amasijo de ladrillos. Eso sí, para aquellas personas interesadas en la arqueología industrial este es un magnífico ejemplo.

Vieja cementera | Foto de Eddek. Eddek Excursiones