Hay viajes en los que el destino es una mera anécdota, lo realmente importante es la aventura; son viajes entre amigos que se aliñan con unas gotas de locura, con la necesidad de salir y volar, navegar, saltar... de huir de algún modo de uno mismo hasta despistarse del todo y probar así a estar perdido en el mundo, claro que con geolocalización. El turismo activo, o de aventura, tiene muchas acepciones y propuestas alrededor de algo tan esencial como es la aventura en sí misma; y muchas de esas locuras de mar o montaña suceden en los ríos. Ahí nos vamos, a cinco ríos de la Alpujarra ideales, en su parte alta, para un descenso, barranquismo en estado puro. Aquí, en la falda de la ladera sur de Sierra Nevada, y como para hacer el viaje inolvidable, el entorno acompaña por su encanto y su belleza. Los ríos navegan incansables entre rocas, descensos, rápidos, cascadas y grandes o pequeñas piscinas; la aventura consiste en unirte al río y descender en él poniendo en práctica todas tus habilidades; antes de aceptar el reto y lanzarte, debes asegurarte de estar perfectamente equipado de la cabeza a los pies pasando por el traje de neopreno y el casco. Por supuesto, imprescindible saber nadar y nadar bien; y rotundamente aconsejable prestar atención al nivel de dificultad que quienes conocen bien estos ríos le otorgan a cada uno de ellos. Una vez estás listo y preparado no te queda más que lanzarte a la aventura pero... ¿en qué río? en Aventura Rural -expertos en la recreación de aventuras en la Alpujarra empezando en Lanjarón- tienen varias propuestas, hoy nos quedamos con cinco: río Verde, Guadajama, Guadalentín Interior, Lentejí o Bermejo. Son cinco ríos para un descenso, cinco aventuras de unas horas cuyo precio ronda los 60 euros.