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10 rincones de La Mancha en busca de El Quijote

Seguir las peripecias del personaje cervantino es posible gracias a la relación de lugares, pueblos y caminos que el escritor plasmó en las páginas de su novela universal. Hemos seleccionado algunos de ellos, en los que la presencia del hidalgo casi se puede palpar.

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Sergio Cabrera y Marta Rivas | Madrid
| 26.02.2016 14:30

1. Esquivias (Toledo)
No ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. (...) Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.

En este pueblo manchego es imprescindible acercarse a su templo parroquial. Y es que el 12 de diciembre de 1584 se casó allí Cervantes con Catalina de Salazar y Palacios. En la sacristía de la iglesia se conserva el Libro de Matrimonios donde está documentado el enlace. Catalina era sobrina del hidalgo Alonso Quijada Salazar. Según algunos investigadores, se cree que fue la persona que inspiró a Cervantes para crear a su inmortal héroe literario de Don Quijote. Allí también está la Casa Museo de Cervantes, en un típico caserón del siglo XVI que evoca el ambiente de la época. Más información: esquivias.es

2. Campo de Criptana (Ciudad Real)
- ¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
-Aquellos que allí ves –respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
-Mire vuestra merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se aparecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

El paisaje de este pueblo de Ciudad Real no se entiende sin sus molinos de viento, a los que la tradición dice que se enfrentó Don Quijote. Además de visitarlos y ver cómo muelen el trigo, el pueblo tiene otros lugares de interés, como la Fuente del Caño o el barrio del Albaicín, así como las casonas medievales con escudo heráldico. Además tiene a un paso la Senda de los Cantareros, con petroglifos prehistóricos. Más información: campodecriptana.info

3. El Toboso (Toledo)
Media noche era por filo, poco más a menos, cuando don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en el Toboso. Estaba el pueblo en un sosegado silencio, porque todos sus vecinos dormían y reposaban a pierna tendida, como suele decirse. Era la noche entreclara, puesto que quisiera Sancho que fuera del todo oscura, por hallar en su oscuridad disculpa de su sandez. No se oía en todo el lugar sino ladridos de perro, que atronaban los oídos de don Quijote y turbaban el corazón de Sancho.

Indispensable también visitar El Toboso, de donde era Dulcinea, precioso con sus fachadas encaladas. Allí hay que visitar la Casa-Museo de Doña Ana Martínez Zarco, donde verás cómo era un caserón manchego en la época de Cervantes. De su iglesia parroquial salió la famosa frase "con la iglesia hemos topado". La foto con el monumento a Dulcinea y Don Quijote es también un imprescindible. Más información: eltoboso.es

4. Mota del Cuervo (Cuenca)
Fuese llegando a la venta (que a él le parecía castillo), y a poco trecho de ella detuvo las riendas a Rocinante, esperando que algún enano se pusiese entre las almenas a dar señal con alguna trompeta de que llegaba caballero al castillo; pero como vio que se tardaban, y que Rocinante se daba prisa por llegar a la caballeriza, se llegó a la puerta de la venta, y vio a las dos distraídas mozas que allí estaban, que a él le parecieron dos hermosas doncellas, o dos graciosas damas, que delante de la puerta del castillo se estaban solazando.

La venta de Manjavacas que aparece en la obra se encontró abierta por más de dos siglos en el término municipal de la villa conquense de Mora del Cuervo. Conocida como 'el balcón de la Mancha', llaman la atención sus impresionantes vistas panorámicas de toda la meseta Sur y Despeñaperros al fondo. Es pueblo de molinos y de rincones mozárabes, así como centro alfarero de la región. Más información: motadelcuervo.es

5. Toledo
Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía...

Cervantes tenía su casa toledana en la plaza de los Tintes, que es uno de los lugares de la capital manchega que aparecen en El Quijote. Además, habla de la Catedral, el Alcaná, las Ventillas, el Nuncio Viejo, las Tendillas o el Zocodover. Una ruta por el centro de Toledo permite recorrer las mismas calles que anduviera el escritor, así como su personaje, en buena parte del segundo libro. Más información: toledo-turismo.com

6. Belmonte (Cuenca)
Por el cielo que nos cubre que peleé con don Quijote, y le vencí y rendí; y es un hombre alto de cuerpo, seco de rostro, estirado y avellanado de miembros, entrecano, la nariz aguileña y algo corva, de bigotes grandes, negros y caídos. Campea debajo del nombre del Caballero de la Triste Figura y trae por escudero a un labrador llamado Sancho Panza; oprime el lomo y rige el freno de un famoso caballo llamado Rocinante.

El primer combate entre Don Quijote y el Caballero del Bosque tuvo lugar en los alrededores de las tierras de Belmonte, donde hizo una noche. El hidalgo no se topó con el castillo de la localidad, uno de los más imponentes de la región; ni con otros lugares que merecen visita como la Iglesia Colegial, el convento de los Trinitarios, el hospital de San Andrés o la Plaza de Enrique Fernández. Más información: turismobelmonte.es

7. Ossa de Montiel (Albacete)
Pidió don Quijote al diestro licenciado le diese una guía que le encaminase a la cueva de Montesinos, porque tenía gran deseo de entrar en ella y ver a ojos vistas si eran verdaderas las maravillas que de ella se decían por todos aquellos contornos. El licenciado le dijo que le daría a un primo suyo, famoso estudiante y muy aficionado a leer libros de caballerías, el cual con mucha voluntad le pondría a la boca de la misma cueva y le enseñaría las lagunas de Ruidera...

La mayor parte del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera pertenecen a este pueblo en el que hay que visitar, además, la cueva de Montesinos, a 5 km. del centro. Es esta la que aparece en la obra de Cervantes. Además, el castillo de Rochafrida, con restos visigodos, o la iglesia de Santa María Magdalena, un templo gótico de principios del siglo XVI y planta rectangular. Más información: ossademontiel.es

8. Puerto Lápice (Ciudad Real)
Y ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba; y hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del puerto Lápice, porque allí decía Don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero.

Los alrededores de Puerto Lápice tienen ventas de la época cervantina que conforman una ruta con mucho encanto. Destaca la de Dorotea Jiménez, citada por Azorín en 'La ruta de don Quijote'. Pero además es zona con pasado romano, alojándose cerca el emperador Trajano en una antigua fortaleza. También hay molinos, así como ermitas de interés artístico. Más información: puertolapice.es

9. Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...

Los estudiosos de El Quijote han situado en esta localidad de origen romano el lugar al que Cervantes se refería en su comienzo de la novela. Pertenece a la llamada Ruta de los Caballeros, que discurre por el puente romano sobre el Jabalón. Destaca el cuartel general de la Orden de Santiago, el hospital con la capilla del Remedio (siglo XVII). El casco antiguo conserva bellos ejemplos del Renacimiento y el Barroco, que le han valido la declaración de Conjunto Histórico-Artístico. Más información: infantes.org

10. Almodóvar del Campo (Ciudad Real)
Subió don Quijote sin replicarle más palabra, y guiando Sancho sobre su asno, se entraron por una parte de Sierra Morena que allí junto estaba, llevando Sancho intención de atravesarla toda e ir a salir al Viso o a Almodóvar del Campo y esconderse algunos días por aquellas asperezas, por no ser hallados si la Hermandad los buscase.

El Camino Real de Toledo a Córdoba hizo de este pueblo todo un lugar de tránsito. Y Don Quijote no iba a ser menos. Además de casas palacio, destaca su Museo Palmero, con infinidada de ediciones de El Quijote en su interior. Está la casa natal de San Juan de Ávila, así como un castillo de gran belleza. Su teatro municipal es de mediados del siglo XIX, de estilo italiano. Más información: almodovardelcampo.es

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