La Costa del Sol es mucho más que Málaga y Marbella, dos ciudades de las que solemos tener imágenes de playas masificadas, en plena ciudad. Si bien se encuentran entre las preferidas de muchos, porque gozan de multitud de servicios y complementos de ocio para que el verano pase sin darnos cuenta, el litoral malagueño, con 161 kilómetros de playas, ofrece mucha más diversidad. De oeste a este, las playas multitudinarias se suceden con las calas solitarias, formando un continuo contraste. Ejemplo de ello es la Playa de Sabinillas, en Manilva, que se extiende entre el Puerto Deportivo y el río del mismo nombre. Situada en plena urbe, a no demasiada dstancia contrasta la playa de Artola, en Cabo Pino (Marbella), rodeada de vegetación y aislada de urbanizaciones. La propia Estepona encuentra en sus playas un poco de todo, desde las que cada fin de semana se llenan hasta la bandera a las que permiten acampadas en zonas próximas y mucho más tranquilas. Aunque para baja densidad de bañistas, la zona del Peñón del Cuervo, de arena dorada. Cerca de esta playa se puede visitar la Cueva del Tesoro, en la Cala del Moral, que hará las delicias de los interesados por la arqueología. Una Costa del Sol diferente que hemos querido resumir en cinco de sus playas más apetecibles.