Dicen los habitantes de Kilkenny con una sonrisa que la suya es la ciudad irlandesa con más pubs por habitante. Dando una pequeña vuelta por el centro histórico, no parece que vayan muy desencaminados. Y es que esta localidad del sureste de Irlanda, a un par de horas en coche de Dublín, rebosa ambiente, con multitud de pubs y cafeterías en cada esquina, y prácticamente todas con conciertos en vivo de viernes a domingo, cuando no los siete días de la semana.

Pero la que es la capital del condado más pequeño de la Isla Esmeralda no solo es un perfecto lugar para una escapada con amigos que busquen diversión al más puro estilo irlandés. Además, cuenta con numerosos rincones en los que aprender sobre la historia medieval del país, así como acercarse a leyendas, tradiciones y exquisiteces que hacen de este destino todo un acierto.

Bien desde Dublín o desde Cork, que está a algo menos de una hora, decidirse por Kilkenny para una escapada de fin de semana es más que una buena idea. Y si, además, aprovechas para realizar los 10 imprescindibles de nuestra lista, volverás a casa con la sensación de que es uno de los viajes cortos mejor aprovechados que jamás hayas hecho.

1. Visitar el castillo. No tiene pérdida, pues preside el centro histórico de la ciudad. Además, el castillo impone por su belleza, su buena conservación y estar situado junto a un gigantesco parque en el que poder pasear y realizar todo tipo de fotografías escénicas. Propiedad de la familia Butler desde 2391 a 1935, se puede visitar su interior, descubriendo estancias que recuerdan a Downton Abbey (dicen que se tomaron referencias del castillo para la escenografía de la serie).

2. Subir a la Torre Redonda. Es el edificio más antiguo de Kilkenny, con 900 años de antigüedad y aun intacto. Mide 30 metros de alto y fue una torre de observación. A su lado, la imponente catedral de San Canice, la segunda medieval más grande de Irlanda y creada como parte de un monasterio del siglo VI, aunque la actual es del siglo XIII. Impresiona pasear por ella junto a un cementerio pintoresco.

3. Descubrir el universo de Smithwick’s. Es la tercera cerveza más vendida del país y se elabora desde el siglo XIX en el centro de la ciudad, siguiendo la tradición monástica. En el Smithwick’s Experience Center, que ocupa las dependencias originales de la firma, en una de las calles principales, han creado un universo interactivo que permite conocerlo todo sobre esta cerveza roja de forma divertida e interactiva, incluso para los que no les guste esta bebida.

4. Entrar en la Abadía Negra. El nombre asusta un poco, pero se trata de una de las iglesias más bellas de Kilkenny. Si se pasea desde el centro, se pasa por una de las pocas puertas de la muralla que quedan. Es una iglesia dominica del siglo XIII, con una vidriera hermosa. Es pequeña y recogida, lo que permite aumentar su belleza.

5. Una comida en Foodworks. Además de un gran número de pubs, la Parliament Street cuenta con restaurantes de diseño contemporáneo como el Foodworks, que cuenta con premios al mejor local de cocina ‘casual’ del país. Y no desmerece, pues tanto sus platos sencillos (hamburguesas, pasta...) como los más elaborados, de cocina típica irlandesa están increíblemente buenos. Son pocas mesas y muy bien de precio, por lo que mejor reservar.

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6. Mirar la hora en The Tholsel. Parece un faro por su diseño, pero se trata del reloj que marca las horas de la ciudad. Está presidiendo el ayuntamiento y, a pesar de su pequeño tamaño, impone. Se encuentra en la High Street y es del siglo XVIII, en un edificio de piedra que, antes, también fue corte de justicia y aduana.

7. Una pinta en The Hole in the Wall. Se trata de la taberna más antigua de la ciudad abierta ininterrumpidamente, y es que abrió sus puertas en el siglo XVI. Con una pequeña barra en la planta inferior, llama la atención su planta superior, de suelos de madera, muchos guiños a Francia y siempre un concierto. Para entrar hay que entrar por las callejuelas del centro. Muy pintoresco.

8. Cena en Zuni. Para muchos, el restaurante más elegante de Kilkenny, y al menos la forma de presentar y elaborar el menú permiten pensarlo. Se encuentra cerca del castillo, en un área algo más tranquila. En Zuni destacan sus postres, sobre todo la gran bola de chocolate que se derrite al servir el camarero un chocolate caliente por encima desde una pequeña jarra. Espectacular.

9. Fin de fiesta con fantasmas. Si se prefiere una cena típica irlandesa, nada como el Kytelers Inn; que también es perfecto para cerrar la noche durante horas, bebiendo pintas con el mejor ambiente, en uno de los locales más grandes y más acogedores de la ciudad. La comida es deliciosa, tanto como el servicio, pero destaca aun más por sus leyendas, y es que el edificio del siglo XIII en el que se encuentra dicen que fue propiedad de una bruja, Alice Kyteler, cuyos esposos murieron en extrañas circunstancias. Además, muestran pruebas de que algunos vieron fantasmas allí...

10. De compras en la Medieval Mile. Las perpendiculares a la High St. son las mejores calles para los amantes de las compras. Pasear por James St. o William St. obliga a hacer muchas paradas porque se trata de tiendas pequeñas, con escaparates vistosos, en las que entrar con calma. Moda, artesanía, productos típicos... no falta de nada.

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