Villaverde de Guadalimar es un pequeño municpio de apenas 400 habitantes que forma, junto a otras cuatro localidades (Villapalacios, Bienservida, Riopar y Cotillas) el Señorío de las Cinco Villas, o lo que es lo mismo, la comarca principal de la Sierra de Alcaraz. Este enclave rebosante de naturaleza en estado puro es el límite de Castilla-La Mancha con la jiennense Sierra de Cazorla y sus caminos y veredas lo han convertido en toda una aventura para los amantes de las rutas en bicicleta de montaña. Una de las más famosas es la que parte del centro del pueblo para llegar a Los Picarazos, unas grandes rocas que también son conocidas como 'los frailes' y que la erosión del viento ha querido que tengan una forma singular, como dedos saliendo de la montaña, y, de paso, coronándola. Para llegar, pasaremos constantemente por el arroyo del Tejo, cuyas aguas frías solo están aconsejadas para valientes, ya que el baño puede ser congelador. Eso sí, disfrutar de las muchas cascadas que encontraremos por todo el camino no entiende de temperaturas ni de temeridades. La primera parada obligada, antes de llegar a Los Picarazos y sus cuestas 'rompe piernas', que incluso cansan haciendo senderismo, es el famoso árbol de la Tejo, una especie endémica con más de 800 años de vida y que está en peligro de extinción (como el pinsapo en la Sierra de Cádiz). Las vistas de la sierra desde el culmen de nuestra ruta harán que merezca la pena las dos horas que se suelen invertir andando (pedaleando dependerá de nuestra marcha y estado de forma). Se domina toda la sierra, llena siempre de verde. Y si hay tiempo, nada como acercarse al embalse de Arroyo Frío, que congrega las primeras aguas del río Guadalimar y que a veces se tiñe de turquesa cuando la pureza del agua se añade a las bajas temperaturas. Una gran escapada que será inolvidable con o sin bicicleta.