Uno de los aspectos más desconocidos de Barcelona es su pasado romano. De hecho, muchos desconocen que su fundación se debe, precisamente, a Octavio Augusto, en cuya época se levanta la actual capital catalana. Lo hizo con el objetivo de servir de capital administrativa a la provincia de Hispania Citerior Tarraconensis, en el año 10 a.C.

Allí, sobre la cima del menudo monte Tàber comenzó al que por entonces sería colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, un paraje situado junto al puerto natural del Rubricatum Flumen, el actual río Llobregat, y que fue el germen de Barcelona. Concretamente, en una zona que ahora ocupa el Barrio Gótico. Además, su importancia fue casi inmediata, pues el emperador la erigió para premiar a sus veteranos centuriones tras las Guerras Cántabras con una plácida y merecida jubilación. Vamos, que Barcelona era, como ahora, un gran destino de descanso y ocio.

Barcino

Como muchas otras ciudades fundadas por los romanos, Barcino se configuró sobre un plano de tipo cuadrangular de unas 12 hectáreas. La mayor de las vías comprendía desde la puerta que se abría a la actual Plaza Nueva hasta la calle Regomir. El decumanus o eje menor abarcaba de la plaza del Ángel hasta el cruce de Call y Aviñón.

Toda una historia de la que hay más legados de lo que parece. Así, Turismo de Barcelona ha creado una Ruta por la Barcelona Romana, que se puede hacer a pie, a nuestro aire, y que permite acercarse a esta parte de la historia que es de las más olvidadas de la ciudad. Un recorrido por el perímetro de la antigua muralla romana es lo que la vertebra, en una caminata tranquila para toda la familia.

Nuestros pasos nos llevarán a ver algunos de los restos de la propia muralla, en lugares como la plaza de Ramón Berenguer, la calle Tapineria o la plaza Nueva. Dos torres de la muralla dan fe de que por aquí entraban carruajes y viajeros gracias a la puerta de la que hablábamos anteriormente. A un lado, adosado a la casa de l'Ardiaca, podemos ver el fragmento de una copia moderna de uno de los dos acueductos de la ciudad.

Barcino

El antiguo Cardus es hoy la calle del Bisbe, que se cruza más adelante con el Decumanus, que se corresponde con la actual Baixada de la Llibreteria. En este punto de intersección se encontraba el Foro romano, que coincide con la actual plaza de Sant Jaume.

Podemos ver los restos de cuatro columnas del templo de Augusto en la calle Paradís, en el interior del Centro Excursionista de Cataluña. Cerca, en la Plaza del Rey, el Museo de Historia de Barcelona permite una visita por el conjunto arqueológico de la antigua colonia romana. Ya fuera del recinto amurallado, en la plaza Villa de Madrid, se pueden ver 70 tumbas de la antigua necrópolis. Precisamente este museo organiza visitas guiadas por los espacios arqueológicos de la Plaza del Rey (consultar las fechas en la web del Museo), así como excursiones por el centro de la ciudad para ver los restos de los principales monumentos y los antiguos Domus.

Barcino

Lugares de la ciudad como la calle de la Palla conservan tramos de la muralla. Aunque es en la Plaza Ramon Berenguer el Grande donde se puede apreciar mejor la construcción original, sobre la que se ha construido la capilla Real de Santa Ágata y el Palacio Real Mayor. En la calle Durán i Bas, por su parte, quedan cuatro arcadas de uno de los acueductos, que actualmente se encuentran integradas en la pared medianera de un edificio, y que llegaban hasta la puerta de la actual Plaza Nueva. Y en la Plaza Traginers se conserva la torre circular que defendía el ángulo este de la muralla.

Historia que está a nuestro alcance y que, sin saberlo, pasamos por ella sin percatarnos de que más de 21 siglos nos contemplan.

Más información:
Turismo de Barcelona
Museo de Historia de Barcelona