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Un Palacio junto a las Tablas de Daimiel

Una inolvidable escapada castellano manchega: naturaleza, arte, historia... y un toque de hedonismo.

Ahora que despedimos al invierno y damos la bienvenida a la primavera, es el momento de lanzarse a la naturaleza; en toda la geografía española abundan los ricones, ya sean de costa o de interior, que merecen un paseo o una ruta a pie, en bicicleta o incluso a caballo; uno de esos lugares que merecen una visita pausada es el humedal de las Tablas de Daimiel -parque nacional desde 1973-. Este humedal es un parque natural único porque no hay otro cuyo ecosistema sea de tablas fluviales: se trata de grandes encharcamientos producidos por el desbordamiento de ríos en su tramo medio y tan solo pueden darse en lugares donde el terreno no toma cuesta ni arriba ni abajo para que el agua permanezca y no fluya. La propia composición del entorno te sorprenderá para pasar después a deleitarte con la riqueza de este parque en cuanto a flora y fauna; es cierto que el nivel del agua fluctúa más de lo que cabía esperar, pero ésto no le restará belleza ni espectacularidad a tu visita, menos incluso si te animas a realizarla con guía. Las Tablas de Daimiel pueden recorrerse a pie en una visita de senderista, puedes deternerte a disfrutar de la observación de aves, que es en cada época distinta debido a las migraciones, o lanzarte a la visita más completa del parque, una que incluye una ruta a pie de unos dos kilómetros y medio y un tramo posterior en 4x4 para adentrarte en la zona de protección. Esta intensa visita guiada comienza a las 9.30 de la mañana, por la tarde sólo puede realizarse durante los meses de marzo, abril y mayo además de octubre; estamos en la temporada ideal para realizar este recorrido de cuatro horas exactamente cuatro horas antes de que el sol se ponga. A pie, por caminos fáciles por los que puede moverse incluso un carrito de bebé,  conocerás el interior del humedal -itinerario de la Isla del Pan- y descubrirás infinidad de cosas acerca de su flora y fauna, también de su historia. Ya en 4x4 recorrerás la zona de protección descubriendo los espacios recuperados -las cañas, los cerrillos, la quebrada...- para acabar por dirigirte a la zona norte del humedal donde visitarás la nueva ampliación del Parque Nacional además de la Dehesa de Zacatena. Para que tu visita a Las Tablas de Daimiel te deje buen cuerpo y mejor sabor de boca, te sugerinos que hagas noche en un Palacio como no hay otro: es el Hotel Palacio de la Serna, ubicado a  45 kilómetros del Parque Natural y en el corazón de un pueblo de 500 habitantes, Ballesteros de Calatrava; dicen que por sus calles paseaba Cervantes cuando escribía el Quijote. El Hotel Palacio de la Serna es una construcción del SXVIII reconvertida en hotel de cinco estrellas con museo en su interior y ubicado en el Campo de Calatrava, un espacio volcánico que contrasta con el Parque Natural que te proponemos visitar; claro que no sólo Las Tablas de Daimiel están a tiro de piedra de este hotel, también el Castillo de Calatrava, la Plaza de Toros cuadrada o el yacimiento arqueológico de Alarcos. Además de acogerte en un entorno del que se cuida hasta el más mínimo detalle, con un restaurante en el que se da rienda suelta a la cocina de autor con productos naturales, frescos y de la tierra, te proponen aventuras como un rally fotográfico en un coche antiguo, un clásico. Una escapada a la Mancha en primavera te descubrirá un mundo natural al que querrás regresar.

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| 19/03/2014

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