El Palacio de Soñanes es un gran edificio señorial levantado a principios del siglo XVIII en el valle de Carriedo, a poco menos de media hora de Santander. Su edificio, construido en piedra dorada, es todo un ejemplo de belleza señorial, así como de que una restauración bien hecha puede devolver un esplendor único. Aquí se encuentra ahora uno de los hoteles de referencia del norte de España por su integración de diseño contemporáneo y conservación cultural: el Abba Palacio de Soñanes, un cuatro estrellas con 28 habitaciones dobles y dos Junior Suites en las que cada una tiene su propia decoración, pensadas para sorprender a los huéspedes que repitan con detalles a cuál más inesperado. Así, el proyecto de interiorismo ha conseguido unir elementos clásicos con otros más modernos, haciendo guiños a lo medieval, lo religioso, incluso lo japonés. Ricas telas se combinan con muebles de anticuario de gran lujo, así como alfombras gruesas en colores vivos. Entre todos los elementos convierten a este palacio en mucho más que un destino especial para una escapada. También llaman la atención los jardines que lo rodean. Especialmente por los magnolios centenarios que han sabido perdurar durante los tres siglos de vida que tiene la finca. Comparten espacio con una piscina exterior, todo un refresco durante los meses de verano. En cuanto a la parte gastronómica, el hotel tiene en sus dependencias el restaurante Iniro, uno de los más interesantes de Cantabria. En su menú se combinan platos tradicionales con otros más actuales, siempre partiendo de una base que apuesta por la cocina de mercado y los ingredientes de proximidad. Eso sí, si por algo destaca es por su cava, con 175 etiquetas diferentes de prácticamente todas las denominaciones de origen y algunas extranjeras (de lunes a jueves solo ofrece cenas). A partir de 90 €/noche es posible disfrutar del palacio y de los encantos de Villacarriedo. El paquete Estancia Barroca, además de desayuno y wi-fi, ofrece, por ese precio, una botella de cava y la posibilidad de dejar la habitación a las cuatro de la tarde.