A pesar de tener apenas una superficie de 206,1 km², Muhu es la tercera isla más grande de Estonia. Situada al norte del golfo de Riga, entre la isla de Saaremaa y la Estonia continental, este punto del mar Báltico se ha convertido en uno de los remansos de paz favoritos de los que buscan destinos diferentes a los que escaparse. Y es que no es tan sencillo llegar a este rincón en medio del estrecho de Suur, a pesar de estar bien comunicado con la capital, desde España, donde no abundan los vuelos a Tallin. Eso sí, una vez allí, moverse en coche por la región es extasiarse ante la maravilla natural que el verano estonio y sus larguísimos días, con luz solar hasta bien entrada la medianoche, nos brindan.

Uno de los responsables de que Muhu sea ese lugar tan placentero responde al nombre de Pädaste Manor, o símplemente 'la mansión', que es como algunos conocen a un pequeño hotel con encanto que no deja a nadie indiferente por su decoración y servicios sencillos y perfectamente integrados en el ambiente artesanal y campestre de la isla. La casa como tal se remonta al año 1566, pero la actual es más reciente, de finales del siglo XIX, con un estilo Tudor y frente a un parque que desciende hacia el mar.

Además, lo que fue el lugar para guardar carruajes y caballos se ha reconvertido y ahora es un ala del hotel, con ocho suites en dos plantas y una habitación doble. A esto hay que sumar un salón común y cuatro dormitorios más en la que fue la fábrica de queso del complejo, hoy resort, antaño granja.

Pasear por la región, bañarse en el Báltico, saborear los platos típicos estonios... son buenos planes. Pero estando en el Pädaste Manor, el mejor es disfrutar de su spa. Pequeñito, con clara influencia de las saunas finlandesas, es una de las estrellas del hedonismo de balneario en el norte de Europa. Con diferentes termas de agua fría y caliente, en grandes piscinas de madera, destacan sus tratamientos y masajes, los cuales se ofrecen con cremas que resultan de la sabia alquimia artesana de la región.

Así, sobre el cuerpo se mezclan miel de flores, diferentes sales marinas bálticas y botánicos de la zona como el abedul para lograr una tonificación perfecta, la hidratación del cutis, la mejora de la circulación sanguínea... Equilibrar cuerpo y mente es fácil, y más si se hace en medio del bosque. "Aquí no hay espacio para las grandes marcas de cosmética", explican con orgullo.

Terapias naturales en un ambiente único. Esto es lo que ofrece el spa más pintoresco del Báltico, un lugar al que, ya llegar, nos regala aire puro, vistas excelentes y sentirnos más vivos que nunca.

Más información:
Pädaste Manor
Turismo de Estonia