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EXTREMADURA

Leyenda del Mono de Cáceres: una historia que te sorprenderá

Es hora de que descubras la leyenda del Mono de Cáceres, una de las más sorprendentes que podemos encontrar en la preciosa ciudad extremeña.

Cáceres

Imagen de Alonso de Mendoza en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0 Cáceres

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Cáceres es una de las ciudades más bonitas de nuestro país. Situada en Extremadura, fue fundada por los romanos de los que aún se conservan vestigios. Y no solamente de esta cultura, sino de todas las que la ocuparon en siglos posteriores. Es evidente que sus calles esconden muchísimas historias.

En cuanto a la arquitectura del casco antiguo de Cáceres podemos apreciar una perfecta mezcla entre renacentista y gótico. Sus calles, medievales, están adoquinadas y podemos encontrarnos con un gran número de palacios y casas fortificadas. De hecho, tenemos que tener en cuenta que la ciudad está rodeada de una preciosa muralla morisca que data del siglo XII.

Una de las casas más enigmáticas que podemos encontrar en Cáceres es la de los Espadero-Pizarro. Está ubicada en la misma cuesta de Aldana. Popularmente, se la conoce como “La Casa del Mono”. La leyenda dice que el dueño de esta casa, que era comerciante, regaló a su mujer un mono que compró en uno de sus tantos viajes por trabajo.

Cáceres
Cáceres | Imagen de Zarateman en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Era una manera de compensar la continua ausencia en esos días en los que no se encontraba en casa. A pesar de diversos intentos, la pareja no era capaz de engendrar un hijo. Por lo tanto, este mono les sirvió también como distracción en cuanto a la frustración que estaban experimentando.

Conforme avanzaba el tiempo, el mono era tratado como uno más de la familia. De hecho, era considerado como ese hijo que, hasta el momento, no habían podido tener. En un momento dado, la mujer se quedó embarazada. Una noticia que no tardaron en celebrar con muchísima alegría.

Una vez nació el niño, el mono fue sintiéndose desplazado de la familia. Recordemos que era tratado como uno más. Es entonces cuando un día concreto, movido por los celos, el animal acabó con la vida del bebé. ¿De qué manera? Tirándolo por la ventana. El comerciante fue testigo de lo sucedido, por lo que no dudó en encadenarle a las escaleras del palacio. Era la forma de condenarle por lo que acababa de hacer. A pesar de los gritos, le dejó morir.

En la actualidad podemos encontrar tres gárgolas de granito en la fachada de este palacio. Se dice que quisieron representar tanto al mono como al comerciante y su mujer con un bebé en brazos. Es una manera directa para que esta leyenda, una de las más conocidas de Cáceres, perdure en el tiempo.

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