Júzcar es uno de los pueblos más curiosos de la Serranía de Ronda y, por supuesto, de toda Andalucía. El azul es el color predominante y así lo adquirieron allá por 2011. Sony Pictures decidió desembarcar en este precioso municipio con el fin de promocionar la nueva película de los ‘Pitufos’.

No solamente se abrieron tiendas y bares, sino que el nombre de Júzcar se hizo cada vez más famoso. Todo hasta el verano de 2017, puesto que fue desautorizado para seguir denominándose como “pueblo pitufo”. ¿Por qué? Por ciertos problemas con los derechos de autor.

Por ese mismo motivo, la Diputación de Málaga no ha dudado un solo segundo en invertir una considerable suma de dinero para convertir a Júzcar en algo más. ¿En qué, exactamente? En un espectacular y gigante parque de aventuras. Sí, sí. ¡Lo que estás leyendo!

Ahora bien, ¿Júzcar sigue pintado de azul? No os preocupéis, porque sí. Tanto eso como los personajes en la calle siguen completamente intactos. Ahora, además, este pueblo contará con muchísimas actividades al aire libre. Desde tirolinas que atraviesan el municipio, un rocódromo, pasarelas de suspensión, ¡y muchísimas cosas más!

Puebo Pitufo | Imagen de manuelfloresv en Wikipedia. Licencia CC BY 2.0

¿Dónde se encuentra Júzcar? En pleno valle del Genal, uno de los más conocidos de Andalucía. Está rodeado de decenas de encinas centenarias y, además, castaños. Eran unos 230 habitantes cuando la vida del pueblo cambió de manera radical gracias a esos “pitufos” que creó Peyo, conocido dibujante belga, en el siglo XX. De un momento a otro, más de 50.000 personas al año se atrevían a descubrir este precioso pueblo, ¡perfecto para los más pequeños!

Se ha convertido en todo un referente en la provincia de Málaga, tal y como ocurre con otras actividades como es el “Caminito del Rey”. En Júzcar, en estos momentos, cuenta con un hotel, restaurante, dos tiendas de recuerdos, tres bares ¡y muchos establecimientos más! Antes de que los “pitufos” llegaran a este municipio, absolutamente todo tenía que hacerse o en Ronda o en algún lugar de la Costa del Sol. Este hecho ha propinado que, además, muchos que tuvieron que irse de Júzcar para encontrar un futuro, finalmente hayan regresado para quedarse.

Una seña de identidad hasta las últimas consecuencias. Antes se vivía del castaño y ahora de los turistas. Uno de los productos estrella son los platos que crea Iván Sastre, chef de ‘El bandolero’. No solamente hace continuos guiños a las calles de Júzcar, sino que también suele utilizar el azul para la gran mayoría de sus platos. De esta manera, está “a juego” con el pueblo en el que brilla entre cocinas. A pesar de que el nombre haya sido cambiado, el espíritu sigue estando más vivo que nunca.