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El histórico barrio judío de Hervás

Un viaje al pasado en el Valle de Ambroz

Pasear entre casas de adobe y madera de castaño, con grandes voladizos y preciosas balconadas, caminar por callejuelas que parecen laberintos, estrechos y sinuosos, empedradas con cantos rodados del rio Ambroz, y cruzar el puente medieval de la Fuente Chiquita. Cinco siglos de historia entre muros que siguen vivos. Un viaje al pasado, a una época lejana, de historias épicas y cortesanos, de persecución y también de exilio. Hoy os proponemos un recorrido por la mágica y antigua Judería de Hervás. En la provincia de Cáceres, en pleno valle de Ambroz, Hervás es una pequeña localidad acunada por la Sierra de Béjar. Una villa medieval, famosa por un barrio, el barrio judio que se extiende desde la Plaza principal, lugar de encuentro entre cristianos y judíos, hasta el río Ambroz y el Puente de la Fuente Chiquita, rodeado de sauces llorones, y que tiene en su muro una lápida con la imagen de un difunto, D. Alonso Sánchez, hidalgo de Plasencia, y una triste leyenda a sus espaldas, la de Maruxa, que cuenta el trágico amor entre una judía y un cristiano en el medievo. Hervás es una histórica población que nació en el Siglo XII alrededor de una ermita  junto al rio Santihervás, una ermita edificada por los caballeros templarios. Y fue a raíz de su expulsión a principios del Siglo XIII, cuando se construyó un castillo quedando la iglesia en su interior. No fue hasta el siglo XV cuando se estableció la comunidad hebrea. 45 familias que, tras la promulgación del Edicto de Expulsión de los judios por lo Reyes Católicos en 1492, huyeron a Portugal o se convirtieron al cristianismo. De aquella época medieval queda mucho todavía, bien conservado gracias al mimo y el esfuerzo de sus habitantes. El barrio judio de Hervás, declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1969, pertenece a la Red de Juderías de España "Caminos de Sefarad", junto a otras ciudades como Cáceres, Toledo, Córdoba, León o Barcelona. En el barrio quedan los nombres de las calles, Sinagoga, Rabilero, Cofradía. Recorrer este tesoro es disfrutar de los vinos de pitarra y de pequeños comercios en los que se sigue fabricando artesanía como antaño, objetos en madera, de cuero, de forja o de vidrio. La Juderia de Hervás es una de las mejor conservadas de España, testimonio vivo de la huella del pueblo hebreo que pobló la villa. A principios de julio se celebra la fiesta de Los Conversos y es en este tipo de festividades cuando se pueden degustar los típicos platos de la cocina sefardí, así como los dulces tradicionales. Pero mientras llega el verano, una escapada a esta bella tierra extremeña es un viaje a un legado de nuestra historia.

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| 28/02/2015

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