ZAMORA
Historia de las Aceñas de Olivares de Zamora y a qué se debe su nombre
Viajamos a Zamora para conocer el origen de una de sus grandes curiosidades: las aceñas de Olivares.

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a la preciosa ciudad de Zamora, donde podemos encontrar un gran número de monumentos, construcciones y rincones verdaderamente sorprendentes y fascinantes. Un claro ejemplo es lo que se conoce como lasaceñas de Olivares. Se trata de un grupo de molinos de origen medieval que está situado sobre el cauce del río Duero.
Cabe destacar que constituyen uno de los cinco conjuntos de aceñas que todavía existen en Zamora, aunque todos están fuera de uso productivo desde principios del siglo XX. Lo que es un hecho es que se decidió rehabilitarlas y consolidarlas con la intención de instalar en ellas el Centro de Interpretación de las Industrias Tradicionales del Agua. Este proyecto estuvo a cargo de Francisco Somoza y Pedro Lucas del Teso, reconocidos arquitectos que recibieron una mención especial en el año 2008, en los Premios Hispania Nostra.
Aceñas de Olivares de Zamora, a través de su historia
Para conocer su origen debemos saber que, durante la Edad Media, era muy habitual que existieran un gran número de aceñas situadas en las riberas de los ríos zamoranos, y todo para aprovechar al máximo la fuerza motriz de las corrientes. Eso sí, hay que tener en cuenta que su edificación era un gran problema de carácter arquitectónico, y todo por la tecnología constructiva que había por aquel entonces.
En esa época, su posesión suponía una relación de poder de una comunidad. Gracias a documentación antigua, en la que se habla sobre estos ingenios mecánicos, sabemos que se llama “aceña” a esos mecanismos que funcionan en ríos con un gran caudal. En cuanto a la denominación “molino”, se reserva a aquellos que están situados en cauces cuyo caudal es menor. Por ese mismo motivo, la denominación de aceña, en este caso, es correcta al mencionar los de Zamora a orillas del río Duero.

Si nos centramos en las Aceñas de Olivares, es importante señalar que toman el nombre del lugar en el que se construyeron, que era el antiguo Arrabal de Olivares. Además, la primera referencia escrita que se tiene de ellas data del año 986, aunque también es importante mencionar que en el siglo XIII se produjo su máximo apogeo.
Hay que destacar que las aceñas no eran propiedad de una sola persona, puesto que su construcción y mantenimiento, así como la producción de harina de trigo, eran responsabilidad de una comunidad. Normalmente, se trataba de comunidades religiosas que se encargaban de proporcionar “veces” o “divisas” a los arrendatarios.
En el caso de las aceñas de Olivares, el propietario era el Cabildo Catedralicio, que poseía a su vez las de Pinilla. No podemos dejar de mencionar que las propiedades de las aceñas son concedidas a las órdenes religiosas por el Rey aunque, eso sí, esa situación fue cambiando conforme avanzaban los siglos. En la actualidad, las aceñas de Olivares se han convertido en uno de los grandes atractivos de la preciosa ciudad de Zamora.
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