El cultivo del azafrán en la Mancha se remonta a la alta Edad Media, tras haber sido traído desde Oriente Medio. Se introdujo como complemento a la agricultura tradicional dominada por el cereal, la vid y el olivar. En el año 1183 el rey Alfonso VIII reserva para la Corona un tercio del Azafrán de Consuegra.

Consuegra | Imagen cortesía del Ayuntamiento de Consuegra

Esta fiesta ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional por la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha. La pretensión de las fiestas es promocionar la esencia de la cultura manchega a través de la gastronomía, la artesanía y las tradiciones populares, entre las que se cuentan el cultivo y recolección del azafrán. Incluso hay talleres en los que podemos practicar a mondar el azafrán; una tarea delicada y dura la de separar los rojos pistilos de la flor.

Pero en Consuegra podemos ver muchas más cosas; esta población tiene importantes monumentos y molinos de viento –los mismos a los que se enfrentaba Don Quijote-, espléndidamente conservados y visitables.

Consuegra | Cortesía del Ayuntamiento de Consuegra

Consuegra es un pueblo imprescindible de La Mancha; es una postal única de un cerro en el que se elevan doce molinos de viento y un castillo medieval. Pero además, en otoño se llena de una belleza espléndida: sus campos se colorean del rojo y púrpura de las flores del azafrán.

El programa de las fiestas comienza con la proclamación de la Dulcinea y las Damas de Honor, elegidas entre las jóvenes de la población. Además se celebra “la Molienda de la Paz y del Amor”, en la que un molino del siglo XVI tritura el trigo a la manera tradicional; todo ello realizado de manera teatralizada. Hay un certamen gastronómico con recetas manchegas y por supuesto, el concurso de monda de la Rosa del Azafrán. Ganará este concurso quien separe el azafrán de la flor en el menor tiempo posible, para ello vienen grupos de toda la región.

Atardecer en Consuegra | Imagen por cortesía del Ayuntamiento de Consuegra

Hay otras actividades como exposiciones, actividades culturales y competiciones deportivas. Disfrutar de un fin se semana lleno de color, de tradición, de gastronomía y de historia, en un paraje en el que los molinos y el púrpura de las flores se entremezclan en Consuegra.