La estampa que presenta Cadaqués es de auténtica postal. Esta pequeña localidad del Alto Ampurdán, ubicada en una acogedora bahía y situada en el extremo norte de la Costa Brava, está compuesta por casas blancas de tejados naranjas, detalles azules y un gran número de barcas que se mecen al ritmo que marcan las olas de un tranquilo Mediterráneo. Cadaqués tiene origen medieval y estaba rodeado por una gran muralla, de la que únicamente se conserva un baluarte que está adosado al Ayuntamiento. Salvador Dalí, a pesar de haber nacido en Figueres, pasó la mayor parte de su vida en Cadaqués. El pintor inmortalizó el pueblo en algunas de sus obras, dándolo a conocer de esta forma al resto del mundo. La localidad ha servido de inspiración a tantos artistas que resulta imposible no percibir su evocador carácter. Es un pueblo que merece ser idealizado, casi como si de un amor platónico se tratase. Por él han pasado personajes como Federico García Lorca, Luis Buñuel, Marcel Duchamp, Max Ernst, Magritte, Eugeni d’Ors y Josep Pla. El casco antiguo está formado por callejuelas laberínticas que le otorgan su especial encanto. Las casas con ventanas y puertas de color azul son tan características que bien merecen, por lo menos, una fotografía. Esta localidad de la provincia de Girona es considerada por muchos una de las más bellas de España y lo cierto es que su cálida luz acompaña, haciéndola si cabe más atractiva para cualquier turista. El mar baña sus playas, la mayoría de ellas de piedras, de una forma tranquila. La mayoría de los edificios de estilo modernista de Cadaqués se concentran delante del paseo marítimo, y muchas de ellas fueron construidas por los cadaquensencs que a principio del siglo XX emigraron a Ýmerica, hicieron fortuna y más tarde regresaron, por lo que se perciben elementos típicos de la arquitectura cubana. Algunos ejemplos son la Casa Blaua o la Casa Federico y Víctor Rahola, que contrastan con la sencillez del resto de las casas. La Casa Museo Salvador Dalí se encuentra en la cala de Portlligat y se puede visitar reservando previamente por teléfono o email. Durante la visita se pueden ver sus habitaciones, la biblioteca, el jardín y la piscina. El Museo de Cadaqués ofrece exposiciones temporales sobre Salvador Dalí y también sobre otros artistas relacionados con la población de una u otra manera, como Niebla o Picasso. Pasear por el Cabo de Creus es una buena opción para disfrutar de la naturaleza de la zona. Está rodeado de una extensa vegetación y numerosas rocas escarpadas con formas caprichosas que invitan a dejar volar la imaginación. En él se encuentra el faro del Cabo de Creus, que comenzó a funcionar en 1853 y es el segundo faro más antiguo de Cataluña aún en activo. A su lado, la Torre de las Creus, de la que solo quedan ruinas, se edificó en el siglo XVII como edificio de vigilancia. Esta zona fue declarada Parque Nacional en 1998, y cuenta con una superficie de 14.000 hectáreas en las que se pueden realizar rutas de senderismo, en bicicleta o hacer submarinismo y contemplar su riqueza acuática. También merece la pena visitar la Iglesia Parroquial de Santa María, de estilo gótico, que custodia en su interior un bonito retablo de 23 metros de altura dedicado a la Virgen de la Esperanza. Está pintada de blanco impoluto y su campanario con forma octogonal destaca en la silueta del casco antiguo. El Oratorio San Pío V, dedicado al Papa del mismo nombre o el Santuario de San Baldirio son dos de los edificios más emblemáticos. Pero Cadaqués también se saborea con el paladar, sus platos tradicionales van desde el arroz de marisco, la dorada, la langosta o la anchoa, que se conserva durante diez meses en sal y pimienta. Y, para endulzar la visita, resulta imprescindible probar els Taps, los dulces típicos de la localidad que se llevan elaborando desde el siglo XVIII.