No todos los artistas puede presumir de haber sido leyenda incluso antes de su muerte, pero esa es una realidad que Salvador Dalí conoció a la perfección. El catalán fue admirado a nivel mundial durante gran parte de su vida, fue testigo de ese proceso de creación del mito en el que se vio envuelto y conoció la enorme intriga que despertaba en todo aquel que se acercaba medianamente a su figura. Estamos hablando de uno de los reyes del surrealismo, pero también de uno de los artistas más misteriosos que han existido y probablemente existirán. Por mucho que veamos sus cuadros y que leamos sobre él, no terminamos de conocerle. Pero hay una posibilidad de acercarse a Salvador Dalí, a su obra y, sobre todo, a su figura.

Casa Museo Dalí | Dalí

Como bien sabrás si has leído algo acerca de él, su tierra natal, su Cataluña, siempre tuvo un papel muy importante en su vida y en su obra. Por eso, recorriendo los principales escenarios de la primera (que ahora recogen parte de la segunda), tenemos la oportunidad de conocer más sus orígenes, sus por qués, su verdad. Y estos escenarios son tres, aquellos que forman el ya conocido como Triángulo de Dalí: Figueres, Portlligat y Púbol, todos ellos en la provincia de Girona.

Comencemos por Figueres, el lugar en el que Salvador Dalí llegó al mundo, y también el lugar en el que lo abandonó. Este es, quizá, el principal escenario si lo que buscamos es acercarnos más a la persona y al artista. Un pueblo cargado de rincones en los que Dalí pasaba los días, rincones que ahora están marcados con la esencia y los recuerdos del artista. El café al que siempre iba, el hotel donde primero comía y luego descansaba, la iglesia donde fue bautizado y, por supuesto, el Teatro-Museo Dalí. Ese lugar que él mismo creó, como teatro, y que ahora está considerado en sí mismo como una de las mayores obras del surrealismo. En él, además, encontramos numerosas obras del artista como ‘Galatea de las esferas’, ‘El espectro del sex appeal’ o ‘Galarina', así como su conocido Sofá Labios o su colección de joyas. Allí descansan,a su vez, los restos del artistas.

Teatro Museo Dalí | Dalí

Por lo tanto, paseando por Figueres, hablando con su gente y entrando en sus lugares, podemos acercarnos al Salvador Dalí persona, al que terminaremos de conocer, también como artista, en esa gran obra que él mismo creó y que actualmente es uno de los museos más visitados de nuestro país.

Otro de los puntos de este Triángulo de Dalí es Portlligat, muy cerca de Cadaqués. Allí podemos visitar la Casa Museo Salvador Dalí, siempre y cuando reservemos previamente a través de la web de la fundación. De nuevo, este lugar puede ser considerado como una obra de arte en sí mismo. Estamos hablando de varias barracas de pescadores unidas a través de diferentes escaleras y pasillos, entre los que encontramos obras de todo tipo y en todas las formas. Una experiencia única la de pasear por este hogar, que una vez más nos acercará a la figura de Dalí. Si dispones de tiempo, nuestra recomendación es que recorras los pueblos de alrededor, sobre todo Cadaqués, y contemples así la huella del artista en la zona.

Castillo Gala | Dalí

Por último, cerramos el Triángulo de Dalí en Púbol, concretamente en el Castillo Gala, donde descansan los restos del gran amor del artista y donde él también llegó a vivir. Se trata de un regalo de Salvador Dalí a Gala, un castillo en el que también está presente su arte, incluso en el jardín, donde nos encontramos unos habitantes algo sorprendentes: elefantes surrealistas. Este castillo también se puede visitar, y con él nos acercamos al ‘yo’ romántico del artista, lo cual cierra también esa aproximación que hemos hecho hacia la figura del artista. Una manera diferente de conocerle, uniendo arte, historia y turismo.