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ALICANTE

Descubre la leyenda del Castillo de Santa Bárbara y la Cara del Moro

Es el momento de que descubras la leyenda que se encuentra cerca del Castillo de Santa Bárbara. ¿Qué es la Cara del Moro?

Castillo de Santa Bárbara

Imagen de Artistosteles en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0 Castillo de Santa Bárbara

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No es ningún secreto que el Castillo de Santa Bárbara se ha convertido, con el paso del tiempo, en una de las edificaciones más emblemáticas de la Costa Blanca. Es una fortaleza que podemos encontrar en el Monte Benacantil, es decir, una imponente elevación rocosa que ofrece unas excepcionales vistas de la bahía de Alicante.

Ese nombre tan peculiar procede del año 1248, concretamente de ese 4 de diciembre en el infante Alfonso de Castilla (que años después pasaría a ser Alfonso X el Sabio) conquistó esta ciudad. Lo curioso es que coincidió, de manera directa, con la festividad de Santa Bárbara.

Actualmente existen un total de tres recintos principales. Lo más curioso de todos es que pertenecen a tres épocas completamente distintas. Por un lado está la Torreta (siglo XIV), estancias del recinto intermedio (Salón de Felipe II, Baluarte de la Reina o antiguo patio de armas, entre otros) y, por último, el conocido Revellín del Bon Repós que data del siglo XVIII.

Llegados a este punto, es el momento más que perfecto para descubrir una de las leyendas más conocidas de la zona. Tenemos que remontarnos al momento en el que las tierras alicantinas se encontraban bajo el dominio musulmán. Cántara, la hija del califa, tenía una gran belleza. Así pues, en cuanto cumplió la mayoría de edad, tuvo que desposarse.

Castillo de Santa Bárbara y Cara del Moro
Castillo de Santa Bárbara y Cara del Moro | Imagen de Claudia Bañón en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Evidentemente no faltaban pretendientes pero, entre todos, sobresalieron un par de ellos. Por un lado se encontraba Almanzor (general de Córdoba) y Alí (joven apuesto). La joven no sabía a quién escoger, por lo que su padre quiso someterles a un reto con el fin de sorprender a la bella princesa.

Almanzor no tardó en poner rumbo a la India para poder conseguir las mejores especias y sedas del lugar. Alí, por su parte, quiso abrir un canal por el que se lograse traer agua desde Tibi por lo que permanecería cerca de la joven. Fue la manera en la que este último consiguió el amor de la hija del califa.

A pesar de todo, cuando Almanzor regresó repleto de riquezas, tuvo que cumplir su palabra por lo que le concedió la mano de su hija a pesar de que ésta y Alí se habían enamorado perdidamente. El dolor se hizo presente en la vida de este joven, que no dudó un solo segundo en precipitarse al vacío. En ese momento, según señala la leyenda, se abrió la tierra y empezó a manar agua de una manera verdaderamente milagrosa. En la actualidad, este lugar se le conoce como Pantano de Tibi.

Cántara, absolutamente triste y desolada, también se lanzó al vacío. El califa, por su parte, acabó muriendo de pena. Se dice que esa historia, en ese preciso instante, se quedó marcada para siempre en la falda del Monte Benacantil, con el perfil del rostro del califa. Por ese mismo motivo se le conoce como “La Cara del Moro”. Los vecinos, conmocionados con lo ocurrido, decidieron llamar a la población con la unión de Alí y Cántara, dando lugar a “Alicante”.

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